Pobre Brusito. Cada vez que quiere hacer algo para que sus fanes se olviden definitivamente del mercado “alternativo” (los bootlegs, se entiende), no le sale nada a derechas…
…Es más, normalmente provoca justo el efecto contrario al deseado…
Pobre Brusito. Cada vez que quiere hacer algo para que sus fanes se olviden definitivamente del mercado “alternativo” (los bootlegs, se entiende), no le sale nada a derechas…
…Es más, normalmente provoca justo el efecto contrario al deseado…
Bueno, pues empezamos fuertecito…
Los que sigan mis andanzas por Facebook últimamente, se habrán dado cuenta de la pequeña serie de enlaces que he puesto allí, dedicados a Raphael (con ph, como el champú)
Así que no es casualidad que una de mis primeras “recuperaciones” sea, precisamente, un vinilo del susodicho.
Por cierto, que antes de continuar, quiero señalar que, si pinchan sobre las fotos, podrán verlas en toda su esplendorosa vitalidad sesentera (lo mismo no era necesario decirlo, pero así me curo en salud, ea!)
De un tiempo a esta parte, resulta que ahora lo más moderno, lo más cool y lo más “todo”, son los vinilos… Sí, los discos grandotes aquellos de los que todos renegamos, en mayor o menor medida, resulta que ahora son lo máximo, que tienen un sonido más puro, más bonito y más de todo, y que el tema digital, con los “cedeses” y tal, es una caca.
Afortunadamente, nunca llegué a tirar mi colección de vinilos… Unos doscientos y pico, que tenía por casa… Cada uno, normalmente, con una historia detrás… Estaban (y están) todos los LP’s de Brusito, así como algunos maxi-singles, una colección de aquellas de “Los 100 Mejores Discos De La Historia Del Rock”, otra colección de bandas sonoras de peliculas (que “heredé” de mi padre hace años, en unos Reyes que me dio la perrera de que no quería nada)… El primer disco que tuve, un doble recopilatorio de Elvis Presley (claro)… Los discos que tenía de niño, con Los Payasos, La Abeja Maya, Vickie el Vikingo y otras paranoias setenteras… Unos singles (los discos aquellos pequeñitos con un enomme agujero enmedio), que mi tía por parte de padre iba a tirar a la basura, y en los que destacan la edición original del “La La La” de Massiel y otras lindezas, como uno de los Beatles que ahora tendrá la comadre de mi mujer (si no lo ha perdio por ahí, claro)…
Así que era cuestión de tiempo que yo, una persona a la que le tira lo retro sin compasión ni miramientos, acabara por meterse de lleno en el otrora glorioso mundo de los discazos negros, y que ahora, como quien no quiere la cosa, se ha puesto tan “de moda”
Ultimamente, el cartero me vistita mucho, a traerme paquetitos. Por eso, porque me conoce, me ha chocado lo que me pasó el otro día…
- “A ver, dime tu nombre para ponerlo aquí, en el resguardo”
- “(…) Reverte” (1)
- “¿Pérez Reverte?”
- “No… Diego… con ‘D’ de Dinamarca”
- “Ah”
(1) Aunque lo intento, a veces no me sale la voz, y a ciertas horas menos aún… Ya me lo decía mi padre: “Habla fuerte, que la gente no te oye”. Claro que lo mismo es mejor hablar flojito, a que la gente se de la vuelta a mirarte, cada vez que pedías algo en un restaurante y tal… Como terapia, empezaré a ver “Sálvame Deluxe”, a ver si asín me acostumbro a hablar a voces, para que, además de que me oigan los perros, lo hagan también los humanos…
Mi historia con la infommática, como no, se remonta a hace un porrón de años…
En una época en la que los juguetes y diversiones para niños tenían un alto componente “educativo”, mi papi no le prestaba demasiada atención a esos cacharros que se empezaban a colar en los hogares, allá por, digamos, los últimos años 70. En estas, y en una visita a casa de un primo mio por parte de padre, mientras los adultos se iban al sótano a ver pelis de super-8 proyectadas sobre la pared, un servidor se quedaba arriba, con el mencionado primo (que, por cierto, ni idea de por donde andará), jugando con un extraño cacharro, que se conectaba a la tele, y que te permitia meterte en muy diversas aventuras. Era, con sus gloriosos 4K de memoria, un Atari 2600.
Como algunos recordarán, hace cosa de un año o más, se comenzó con la ardua labor de recopilación de los seis números aparecidos de las Diegobeo Chronicles
Lo cierto es que la cosa marchaba a un sorprendente buen ritmo… A razón de un número por semana (para no destruir completamente las meninges de los lectores del blog), se iba recuperando parte de la historia del que esto escribe y, por extensión del resto de la cuchipandi.
Pero, de repente, la cosa se paró en seco. “No, si la ya lo decía yo”, sin duda pensó alguno… “Otra cosa que se empieza y no se acaba”, pensaron otros…
La verdad es que los masters, los ficheros originales de los dos números que se quedaron en el tintero, se extraviaron en el proceloso mar de discos duros que pulula por mi casa.
Pero ahora, casi por casualidad, esos originales han aparecido, de entre las sombras, para reclamar su puesto en la historia. Además, en el mismo sitio yacían documentos inéditos, que se iban preparando para la recopilación física, un tomanco que incluiría todo lo relacionado con los Diegobeos.
Y así, con la recopilación digital y la física, se terminará por fin, la reedición de una de las obras fundamentales en la historia de las obras fundamentales… O al menos, ocupará un lugar destacado entre los panfletos con MENOR tirada de la historia de la Humanidá
Así que, preparense… que la cosa no termina aqui.
Pues resulta que, tras ver la foto que ilustra “esto”, se me vienen a la cabeza un buen monton de preguntas
1) ¿Quien es el responsable de esto?
2) ¿No hubo nadie, con un par de webos, para decirle a Brusito aquello de “las rayas no se llevan… y menos de colorines”?
3) ¿Lo de “New Jersey”, se refiere a esto?
4) ¿Tanto frio hacia en Nashville, aquel dia de JULIO, como para que aqui el amigo llevara una camisa, y un jersey encima… y ademas, de colorines?
5) ¿Es un guiño a la comunidad gay?
6) ¿Como puede uno cantar…, no se, “Badlands” con semejante vestuario?
7) ¿Es Brusito gay?… ¿Es pijo?… ¿Las dos cosas?
Debo dejar de ver partidos de futbol del Malaga
- Buenas, soy Capullo de Jerez
¨Ah! Encantado, yo soy Gilipuertas de El Palo
Y luego algunos se quejan de que le llamen “Boss”… Yo la verdad, casi que lo prefiero.