A modo de pequeña introducción histórica, tengo que decir que vengo de una estirpe de coleccionistas de ya, al menos, un par de generaciones atrás. Mi abuelo paterno, ya dedicaba gran parte de su tiempo en mandar a encuadernar las revistas de la época, algunas de las cuales aún sobreviven, repartidas entre mi casa, la de mi madre y la de mi brodel…
Mi padre también gustaba de coleccionar libros y similares, aunque cambiando un poco el concepto. Solía pillarse cantidad de fascículos de la más variada temática (y terminando las colecciones, oigue!), afición que inculcó a mi hermano y a mi, a base de visitas mensuales al kiosko, en busca de los más variopintos fascículos (aviación, guerras variadas, animales, informática…)
…Y, antes que alguien lo pregunte: No, comics no me compraba ni uno, el joío… Todo lo más, algún Mortadelo, y eso si le pillaba despistao…
Así que era inevitable que yo, hijo de uno y nieto del otro, acabara forjándome una ingente colección de revistas y libros, que ríase usted de la Biblioteca de Alejandría…
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