Muy al contrario de cuando era un mocoso, que deseaba lo contrario de lo que dictaban mis progenitores, reconozco que ahora soy feliz con cualquier cosa y en casi cualquier sitio. En la actualidad por ejemplo, me puedes soltar, sin tarea alguna por realizar, en medio de la marabunta humana que supone un centro comercial, y me tendrás entretenido toda la santa tarde sin dar ruido alguno. Ocio mi tiempo observando la gente pasar, sólo eso. Y camuflado cual 'predator ' de saldo, ya no exito.
Gracias a eso, no le hago ascos al contratiempo de las compras 'de nevera' en sábado. Sí, esos días en los que los padres sueltan correa a sus hiperactivos proyectos humanos como si el recinto fuese Disneylandia.
El caso es que al no tener mucha más responsabilidad que la de empujar el carro, mi actitud es más receptiva de lo acostumbrado, por lo que suelo dedicar el tiempo inactivo a detalles que suelen pasar desapercibidos para los estresados de la vida urbanita.
Así, con vistazos aleatorios acá y acullá, focalizo la mirada en una caja cuya protagonista absoluta es EVE , la novieta de Wall-e .
Todos sabemos que la publicidad actual es de un agresivo que raya lo surrealista, pero sin querer faltar (o sí) al lumbreras que le dio via libre a este producto, ¡¡¡ hay cosas que no pueden ser, cohone !!!
