Como dijo Mark Twain, a veces los acontecimientos se precipitan. Te golpean y se te queda una cara de tonto que te dura siglos.
Pero me estoy adelantando. Cuando mi querida esposa se quedó embarazada todo el mundo nos miraba como si lleváramos en la frente una pegatina que rezara: "inconscientes". Y todo por tener dos niños. En los tiempos que corren. Y no digo que les falte razón. En cierto sentido, sí es una locura tener dos niños. Pero lo que sí es de locos es ver como algo tan normal como tener niños esté tan perseguido. Al fin y al cabo, está en la esencia de la naturaleza humana; procrear, digo. Mal, muy mal van las cosas cuando el loco eres tú por tener hijos. Pero cuidado. Si no quieres tener hijos, no los tengas. Si tu pareja quiere tener hijos y tú no, NO LOS TENGAS. Si tenéis problemas, no escuches a ti madre cuando te diga que teniendo un niño lo superareis. Tener hijos es una responsabilidad enorme. Muy enorme. Enorme modelo King Kong. De manera que, antes de casarte o rejuntarte o lo que sea que tengas pensado hacer con tu cari, tu amorcito, tu cielito, tu pastelito de fresa, Pregúntale si quiere tener niños. O si no quiere. Que luego ya se sabe…
Nosotros sí queríamos niños. Al principio,a Penny le daba un poco de miedo la responsabilidad, pero ahora todo va bien. Es difícil, es duro, a veces agotador y otras desesperante. Pero la mayor parte del tiempo es enriquecedor, divertido, satisfactorio. Si lo haces bien, claro. Y con interés.
Así que, dado que con Montsita todo va sobre ruedas, decidimos tener otro. Cuando Penny empezó a a vomitar, el tema quedó claro. Ahí íbamos de nuevo.En La primera ecografía, la ginecóloga de la Seguridad Social miró de reojo y dijo que era una niña…
Durante un segundo sentí el impulso de pedirle que volviese a mirar. Es que todas las sensaciones indicaban lo contrario. A Penny la visitó su abuelo en sueños para decirle que era un niño. Y esas cosas nos las tomamos muy en serio por aquí. Ya sé que es un rollito muy García Márquez, pero qué quieres que te diga. Aparecen y nunca se equivocan. Además, yo sentía que era un niño igual que con Montse sentí que era una niña. Intuición masculina.
No quiero que nadie me malinterprete. No tengo preferencia entre niños y niñas. Me da igual. Pero a veces, con estas cosas, hay sentimientos muy fuertes que se contradicen con lo que los profesionales y las máquinas indican. Eso lo he descubierto. Y a mí todo me indicaba que era un niño….
A mí también me dijeron al principio que era una niña, y ya ves… Me decía nuestro amigo Galfonsus.
De manera que ayer acudimos a nuestra cita rutinaria con la ginecóloga. Los análisis bien, todo correcto,….Hasta que llega la ecografía. Tienen en la consulta un aparato de esos 3D en los que ves al bebé en alta resolución… Como una estatua de un bebé hecha de arcilla. "Un momento" dijo la Gine. "Esto no es una niña". En la pantalla en blanco y negro, un pequeño apéndice flotaba en el líquido amniótico. La alta resolución nos dio la respuesta.
Es un niño.
Nos quedamos de piedra. Habíamos desconfiado de nuestros instintos. De nuestros ancestros. De nosotros mismo, de lo que somos y de dónde procedemos. Del esquema básico de las cosas. Es un niño, y ahora las piezas encajan. Resulta extraño, ya teníamos incluso el nombre para la niña, Meritxell. Y ahora es como la hija que nunca vas a tener. Habías imaginado su cara, su llanto, su sonrisa, su carácter, más tranquilo en apariencia que el de montse. Y ahora tienes que despedirte de ella, de ese personaje imaginario que sólo existió en tu cabeza y en la de Penny. Y tienes que darle la bienvenida a Adrián, Ozymandias Junior. Todo un personaje. "Tiene un bonito perfil" dice la ginecóloga, estudiando la ecografía. También dijeron eso del Bebé de Rosemary….
De manera que anoche me dejé caer en el sofá, desborado por los acontecimientos. En esta sociedad machista en la que vivimos, ayer los teléfonos echaron humo. Es así. Yo, por mi parte, estoy asustado: No sé si criar a un niño es igual que criar a una niña. Cierto es que voy a poder vivir la experiencia de criar una cosa y otra. Pero lo mismo que no quiero una hija princesa no quiero un hijo Marine. Quiero que sean personas, por encima de los condicionantes de su sexo. Y ahora toca cambiar el chip. No es fácil despedirse de Meritxell. Pero es fácil decirle hola a Adrián.
Sin posteos relacionados.
me alegro muchisimo por vosotros.
Seguro que lo hareis bien con Adrián,siempre te he dicho que me gusta mucho como cuidas a montse, ozy.
Todo irá bien mientras penny no t diga en sueños que le huelas la pierna. jejeje
jopeta, ¿y ahora que hago con el balón de reglamento rosa que le había comprado a la nena2?
¿Lo devuelvo y compro una muñeca azul?
Pero… si era muy tranquilona… ¿es que nadie cayó en la cuenta de que LOS TIOS NOS TOMAMOS LAS COSAS CON MÁS CALMA, COHONE?.
Era un chavalote, fijo…(y huevón, afirmo)
Esto…¿en la ‘eco’ se puede descartar la posibilidad de que se tirara del pitillo cuando escuchó el nombre que le íbais a poner al pobre, jejjej?
Bien, bien, bien. Ya tenemos otro para que juegue de lateral en la banda izquierda (carrilero). Esperemos que mientras coge edad, los demás no hayamos tenido que coger el tres en ralla como deporte de riesgo.
En finxs, yo ya voy calentando con la pelota rosa, porsi.
¡Ah!, mi enhorabuena… de nuevo.