Esta entrada se publicó , el Domingo, 1 de julio de 2007 a las 1:15 pm horas y está guardada bajo Inclasificable. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada mediante el canal RSS 2.0.
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-Me convertí en el pequeño centro tranquilo del mundo. Yo era el Maestro Zen.
“Las Abejas obreras pueden irse
Hasta los Zánganos pueden irse”
Escribía pequeños poemas haiku. Luego los enviaba por email a todo el mundo…
-¿Es suya esa sangre?
- En parte sí… (…)
-Salí de allí con la cabeza bien alta… “Sí, son señales de combatir. Sí, ahora me siento cómodo… ¡Al fin he visto la Luz!”
-Me convertí en el pequeño centro tranquilo del mundo. Yo era el Maestro Zen.
“Las Abejas obreras pueden irse
Hasta los Zánganos pueden irse”
Escribía pequeños poemas haiku. Luego los enviaba por email a todo el mundo…
-¿Es suya esa sangre?
- En parte sí… (…)
-Salí de allí con la cabeza bien alta… “Sí, son señales de combatir. Sí, ahora me siento cómodo… ¡Al fin he visto la Luz!”
EL CLUB DE LA LUCHA. David Fincher.