El arreglo de la mesa amplificada salió por cien euros. Pero Pepe Luis, que es un amigo, se tomó su tiempo y la dejó como nueva. Reparó todas las conexiones Jack que andaban rotas desde hace más tiempo del que quiero recordar, limpió las conexiones, y ahora suena como nunca. Pero aún así, se me trastocó el presupuesto. Más aún cuando me llaman de la sala ADN para suspender la actuación del día 2. Que con la Semana Santa, temen que no vaya nadie por allí, y tal. Bueno. Lo entiendo. Quedamos para seguir hablando, y yo, como siempre, tomo la palabra.
El martes terminamos los teclados. "Vaya cambio", suspiró Sergio, después de sumergirse a contrarreloj en la grabación del nuevo album de Jesús el Koala. Grabamos el piano y el órgano de "Adiós amigos", y, claro, estamos hablando de estilos diametralmente opuestos. Pero Sergio tenía la oreja caliente, como dice él.
Nos llevó casi toda la tarde encontrar los sonidos adecuados para "Orgullo Friki". Esos teclados son el número estelar del CD y me preocupaba que resultasen lo suficientemente presentes y contundentes. Sergio se sacó de la manga un fabuloso Plug in de órgano Hammond, al que le dimos vueltas y vueltas hasta encontrar el sonido adecuado, porque las posibilidades de aquello eran infinitas y mareantes.
Tres cuartos de lo mismo con los metales. Evidentemente, se nota que son teclados y no metales auténticos. Pero suenan. O eso creo. Nos llevó un buen rato encontrar, bueno,… el sonido. Pero ahí está. Y yo suspiré aliviado. Temía no conseguir ese efecto soul que andaba buscando para el tema.
De manera que ahí estamos. Preparándonos para empezar a cantar. Claro que Sergio anda por Madrid mezclando lo de El Koala, y yo permanezco a la espera. Que dice Jesús que muchas gracias, me dice Sergio. De nada, claro.
Sí estuvimos ensayando. Variamos algunas cosas en el repertorio. "Tonto" dejó paso a "Mala Sombra", "Quizás era un ángel", a "La senda de Iraq", que no tocábamos desde el anuncio de la invasión norteamericana, de la que se cumplen ahora cuatro terribles años. No volví a incluirla porque, en mi subconsciente, tenía la esperanza de que todo terminara rápido, y no hubiese que lamentar demasiadas desgracias. No ha sido así, lamentablemente, y así me lo recordó Alejandro, mi amigo de Sánchez no te enganches antes de nuestro concierto en la sala Möet. También está mi complejo de inferioridad. Quiero decir: ¿A quién le importa lo que un musiquillo desconocido como yo pueda opinar o decir sobre el tema? Pero luego recordé aquello que decía Pete Seeger: think global, act local. Y si Pete lo dice…
Y yo que pensaba que a mi hija no le iban a interesar mis canciones… "Fantasmas de la Cerdanya" se llama ahora "El corazón", y me pide que se la cante o le ponga el CD a todas horas (Ah, y "Argentina" la ha rebautizado "Blanquiazul" y el final lo canta a grito pelao). Bueno, qué esperabas, me dice Penny.
Al fin y al cabo, es su canción…
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