Pancho

escrito con cariño por ozymandias

Pancho vino del Perú en busca de una vida mejor. O tal vez no. A saber a qué vino Pancho a España, si lo pienso bien. Alquiló un sótano enorme e instaló dentro pequeñas salas de ensayo, y así fue como llegué a conocer a Pancho…

Pancho era un poeta. Donde otros te hubieran hecho firmar un contrato de arrendamiento, él me pasó uno de Comodato. Como buen profesional de la abogacía que era entonces, traté de hacerle entender que aquella clase de subarrendamiento tenía difiícil encaje en la figura comodaticia. Pero de aquella conversación Pancho sólo sacó en claro que uno de sus subinquilinos era un abogado. Porque Comodato seguía sonando más poético que arrendamiento.
Pancho tenía dos hijos, Paul y Fran. Eran lo que de verdad gestionaban el asunto. Como ningún banco en su sano juicio podría conceder jamás un préstamo a Pancho, sus hijos se dedicaban a pedir tarjetas de crédito y reventarlas. Ventajas de la insolvencia. Mientras tanto, Pancho se sentaba en el sofá de la “Recepción” de los locales, colocado hasta arriba.

Pancho era, además de poeta, un gran contador de historias. Si te pillaba despistado, en mitad de alguno de sus efluvios lisérgicos, podía contarte las más absurdas historias que la mente humana pudiera concebir. Nuestro amigo Slowburn recordará sin duda aquella anécdota que incluía un baile de gala en una embajada, al embajador de Argentina en el Perú, y a las dotes de bailarín del propio Pancho, de las cuales no tuve problema alguno en ofrecernos una demostración. Una historia tan extraña, que, durante un año, Slowie y yo logramos borrar de nuestras mentes. Sólo un año.

Cuando al fin el propietario del sótano decidió desahuciar a Pancho y sus trastos -por impago, evidentemente- , acudió a mí para que le asistiera en el pleito. Pero es que yo siempre le he tenido alergia a los procesos civiles, más aún a aquellos que sé que no voy a cobrar. Luego trató de venderme un amplificador roto, y ésa fue la última vez que vi a Pancho…

Mantuve cierto contacto casual con su hijo mayor, Fran. Supe que Paul se dedicaba a tocar la batería en una orquesta de Salamanca y que Fran seguía con su eterna idea de montar un estudio de grabación.

Hasta que ayer, estando en la óptica con Montsita y Penny, Escuché a unos músicos callejeros (batería, bajo y guitarra) que interpretaban “Rainy day women #12&35″… Me asomé. Eran Paul y Fran junto a otro chaval.

Tras un rato de conversación casual, llegó la inevitable pregunta.

“¿Qué tal vuestro padre?”

“Murió. Hace casi un año”.

Al final, el hígado de Pancho dijo basta. Es lo que tiene vivir demasiado bien. Que se muere uno fatal. Presenté mis condolencias, como es lógico, pero ambos hermanos se limitaron a encogerse ligeramente de hombros. Y es que ya se sabe; Hay padres…. Y padres. Y Pancho, por desgracia, y para ser sinceros, encajaba en la segunda categoría, la de los padres con puntos suspensivos.

Total. Dejé todo lo que tenía en los bolsillos en la funda de bajo de PFran, quien sigue con su perenne idea del estudio de grabación. No dejé más porque no llevaba más. Nos fuimos, Montsita en mis brazos, mirando hacia atrás, observando una muestra más de los extraños amigos que tienen sus padres.

Pancho y yo volveremos a encontrarnos. Pero escucha una cosa. Si te metes en líos ahí arriba, recuerda que yo hace mucho que ya no ejerzo…..

-Supongo que es como eso que dicen los franceses. Bueno, los franceses no, que son una república. Los suecos, supongo; Y los ingleses, seguro. Ya sabes, jefe. Lo que se suele decir.

- No Matthew, no lo sé ¿Qué es lo que dicen?

- El Rey ha muerto, eso dicen. El Rey ha muerto. Larga vida al Rey.

- Neil Gaiman. The Sandman: Las Benévolas.

Sin posteos relacionados.

2 comentarios para “Pancho”

  1. penny rose penny rose dice:

    so personajes q uno se encuentra por la vida, amables, extraños, inpagables….. un superviviente y un poco geta, ( un superviviente por la parte indígena y un poco geta por la parte española q arrampló con todos esos indígenas q sólo querían sobrevivir.) Espero q donde esté, encuentre el dorado q vino buscando a España y q este pais le robó hace 500 años.

  2. SlowBurn SlowBurn dice:

    Aquel tinglao impagable estaba por C/ Manrique. Ahora, weno, hace tres años, que yo vivo por esta zona. De vez en cuando paso por la puerta de aquel garage del que ahora solo sale silencio y olor a diesel de vez en cuando pero siempre que paso recuerdo entre otras cosas, a aquel hombre que construía el mismo amplificadores, según decía, y que, efectívamente, (me descojono en este momento a su salud y a la de Ozy por traerme ese recuerdo), entre otras habilidades poseía, siempre según su perspectiva, la de bailarín consumado que dejó boquiabierto al embajador de México o de Argentina (no recuerdo ya exactamente ni importa demasiado) en Perú. Era como una especie de Samba Egipcia con rasgos asiático-mayas que recordando esto no sé como pude contenerme cuando aquel hombre empezó ni corto ni perezoso a representar en nuestras narices… Según recuerdo (para más “salsa”) cuando terminó la danza aquella nos dijo que la mujer del embajador se le acercó y le ponderó lo “cojonudamente” que bailaba.
    Espero que si estas en ese otro sitio del que todo el mundo hablamos de vez en cuando te lo estés pasando en grande; eternamente joven de fiesta en fiesta de copete, desplumando esposas de embajadores.

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