My driving music (Sep a Nov ’06-2ª parte)

escrito con cariño por ozymandias

Sigamos…

surprise PAUL SIMON:Surprise.

Seguro que todo el que es (o se cree)alguien en el mundillo alternativo-snob alzó una ceja cuando se supo que el gran gurú Brian Eno se disponía a colaborar con Paul Simon en su nuevo disco. No debería extrañar tanto este tipo de alianzas; Al fin y al cabo, hace ya años que Johnny Cash se puso en manos de Rick Rubin, que Bob Dylan hizo lo propio con Daniel Lanois, e incluso Bruce Springsteen deja que Brendan O’Brien toquetee sus canciones. La colaboración Simon/Eno no suponía más que el lógico y subsiguiente eslabón de la cadena.

Pero, cuando uno lee los créditos del álbum, se encuentra con que Eno no figura como “Productor“, sino que le relega al rimbombante papel de “Paisajista sonoro”, reservándose Paul el título único de productor de la cosa. Mal empezamos, pensé.

A ver. En 2000, Paul Simon editó un fabuloso álbum titulado “You’re the one“, cuyo fantástico sabor de boca aún conservo en alguna parte del paladar. Canciones profundas y emocionantes, poéticas (Darling Lorreine), divertidas e irónicas (Old), crepusculares (Quiet), apasionadas y bucólicas (That´s where i belong) Folk inspiradísimo y literario (eye of the hurricane)… Un disco maravilloso, lo más completo de su autor en 25 años, desde “Still crazy after all these years” de 1975. Así que cabría pensar que su nuevo disco, de seguir así, con el añadido de Eno en la parte técnica, iba a resultar algo digno de ser recordado.

Y….. bueno; la verdad es que el CD empieza muy bien; La mística electrónica de “How can you live in the northeast“, la fantástica progresión de acordes de “Everything About it is a Love Song“, donde Eno aporta una rítmica “Drum ‘n’ Bass” formidable, y “Otrageous”, el mejor tema del álbum, con una acrobática guitarra funky ejecutada por el Paul Simon más negroide desde “One trick Pony“(1980) incluída, que navega hacia un estribillo luminoso que hace que te preguntes si hay alguien por ahí de las nuevas generaciones que sea capaz de escribir algo a este nivel….

… Pero el resto…. Sí, contiene ciertos hallazgos meritorios, como la simbiosis entre guitarra- sampler de “Another Galaxy” y otros elementos destacables, pero, en su conjunto, uno no puede evitar pensar que “Surprise” resulta una oportunidad perdida. La genialidad de paul Simon radica en que nunca ha repetido la misma fórmula. Pero aquí, parece como si quisiera emular lo conseguido en “You’re the one” con un aire modernillo aquí y allá. Más allá que aquí, porque el resto del álbum acumula una masa pastosa de ritmos prefabricados y melodías en coma profundo que relegan a Eno hasta el punto que sus arreglos parecen a veces pegotes insertados con calzador en medio de la clásica y científica estructura de los discos autoproducidos por Paul. y hacen que nos preguntamos qué es esto que estamos eschuchando. Incluso el alegato antibélico “Wartime prayers” resulta fofo y nimio en comparación con otras canciones “comprometidas” del autor, y ni la sucia intensidad de las guitarras ni el primerísimo plano del Coro Gospel consiguen enmascarar la realidad. La de un Paul Simon carente de nervio, de pulso; gran guitarrista, como siempre, pero las canciones… Bueno, que te duermes, como te despistes un poco.

No podéis imaginar la profunda decepción que “surprise” supone para un fan militante como el que aquí escribe. Pero es lo que hay. Esperaba otra cosa, la verdad. Es como si Paul Simon y Brian Eno vivieran en realidades opuestas.

Al final del CD suena “Father and daughter” escrita años antes y que fue candidata al Oscar. Que no esté producida por Eno y que resulte la mejor canción del álbum explica muchas cosas. Ahora, eso sí, el disco se acerca ya al millón de copias vendidas. Ya véis; Ser moderno mola.

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BOB DYLAN: MODERN TIMES.

Pregunta: ¿Por qué “Modern times” es una obra maestra? Bueno, se me ocurren varias respuestas.

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En primer lugar, porque, al igual que en el caso de Paul Simon, este álbum podría considerarse una continuación del anterior y celebrado disco de Dylan, “Love and Theft” de 2000, por cuanto ambos, “Modern times” y aquél, se mueven por territorios comunes. Sin embargo, donde Simon cae en la trampa del autoplagio, Dylan se supera a sí mismo, supera lo hecho en su álbum anterior y nos presenta una obra llena de grandes canciones, un trabajo monumental donde, al contrario que en “The Seeger Sessions” de Springsteen, donde Bruce transforma el folk en Rock, aquí, a la inversa, Bob transforma el Rock and Roll en puro Folk. Lo que no es poco.

Y es que la nota más característica de “Modern Times” es que todos los perfiles estilísticos incluidos en sus canciones datan de epocas anteriores al Rock and Roll; Y, sin embargo, todo suena muy Rocker. Así que descubrámonos ante Bob Dylan, el gran maestro de la contradicción contemporánea.

En “Love and theft” se redefinió a sí mismo. El personaje continúa presente en su nuevo trabajo, una suerte de señorito sureño de bigotito canalla que canta como una anciana intérprete de blues. La nueva técnica vocal de la que hablaba en su brillante primer volumen autobiográfico “Crónicas” está cada vez más presente, áspera, la voz de la cruda experiencia, de los años, del talento puro del más excepcional músico popular del siglo veinte.

De nuevo autoproducido por el propio Dylan igual que “Love and Theft“, el álbum suena fantástico, limpio, cálido, orgánico, equilibrado. Junto a su banda acompañante (de la que el propio Dylan afirma que es la mejor que ha tenido nunca), músicos con un un background tan sólido que les permite saltar de un estilo a otro sin aparente esfuerzo, consigue que estilos anquilosados y llenos de polvo vuelvan a rezumar modernidad.
En “Modern times“, Bob rompe las fronteras entre estilos músicales, se apropia de ellos, los hace suyos, bien sea el pantanoso blues de “Thunder on the mountain“, donde se obsesiona con una probablemente ficticia Alicia Keys (Couldn’t keep from cryin’/She was born in Hell’s Kitchen and I was livin’ down the line/I’ve been lookin’ for her even clear through Tennessee), el venenoso riff de “Rumblin’ and thumblin‘” por el que resuenan los ecos de la guitarra de Robert Johnson, el hermoso Swing de “Beyond the horizon“, o “Spirit of the water” donde brillan especialmente al final la guitarra y la armónica; la crepuscular “When the deal goes down“, la hermosísima y tensa melodía folk “Nettie moore“, que estremece cuando, con su voz rota, Dylan canta algo tan sencillo, como” Oh, i love you Nettie moore“.. No se olvida de la Country music en piezas tan deliciosas y estremecedoras como “Workingman blues 2“….

Hay una sutil preocupación social en los temas. A veces demasiado sutil. En “The Levee gonna break” , cabría pensar que se oculta una referencia a la catástrofe del Katrina, o puede que, más bien, la canción refleje a escala global los difíciles momentos que atraviesa hoy día el americano medio, y, por extensión, el resto de nosotros. Y puede que no. Puede que simplemente sea una canción de otra época, una historia de una época pasada. Quién sabe. Dylan lo negará todo. Cualquier día, dirá que “Hurricane” no tenía nada que ver con Hurricane Carter y se quedará tan pancho….

Ain’t talking” cierra el álbum envolviéndolo todo en una completa oscuridad. Un tema tenebroso y monumental, que, sin embargo, nos regala al final un soplo de esperanza a través de acordes que, al final, se transforman, salen de la oscuridad, y nos tocan el corazón.
Qué extraño. Que, en los tiempos que corren, sea un tipo como Dylan el que venga a susurrarnos un poco de esperanza. Pero, si viene envuelta en las emocionantes canciones que contiene “Modern times“, qué menos que afirmar que la esperanza existe, tal vez escondida en una canción que en realidad es una deslumbrante máquina del tiempo.

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MUSE: BLACK HOLES AND REVELATIONS

Es lógico y comprensible que cualquier artista que se precie busque, a partir de una edad, evolucionar , madurar y explorar nuevos caminos. Si además, se hace bien, pues todos felices.

Este es, sin duda, el caso de la banda de Matt Bellamy, Muse, que, con su nuevo álbum, Black Holes and revelations, da un paso al frente desde sus dos fantásticos trabajos anteriores, “Anatomy of the simetry” y  “absolution“. Ahora, no se abusa del loop sinfónico, que apenas aparece en momentos como  “Take a bow“, explosiva obertura que da inicio al álbum, cuyo texto nos presenta a la banda tan comprometida como de costumbre: “And Spell, cast a spell, Hold, you’ll behold /And behold and for all that you’ve done/Cast a spell on the country you run/ You will risk all their lives and their souls/ You’ll burn in hell, yeah you’ll burn in hell for your sins..” Porque es éste uno de los elementos que más distinguen a Muse de otras bandas de su generación, su activismo político y su denuncia social, allí donde otras bandas no pasan del blah blah bah… Lo que hace que la banda brille aún más si cabe….

Desde aquí, el álbum sólo va a mejor. La banda ha bajado el listón emocional con respecto a sus anteriores trabajos, de manera que uno no se expone a la taquicardia escuchando “Black holes..”, y , como si Radiohead hubieran ganado la partida a Jeff Buckley, no hay falsettos apocalípticos, pero sí delicadas melodías de piano soportadas por una interesente batería a escobas en “starlight“, una pesada maquinaria soportando “Supermassive Black hole”, pesadilla que transcurre entre el gótico y la ciencia ficción…Con ciertas preocupaciones ecológicas: ” Glaciers melting in the dead of night /And the superstar sucked into the supermasssive“, que susurran los coros.  La electrónica angustia de “Map of the problematique” da paso a “Soldier’s poem”, un breve interludio acústico en el que Radiohead se cruza con el fantasma de Freddie Mercury, del que uno sólo lamenta que sea tan breve…

Del romanticismo marcial de “invincible” pasamos a mi tema favorito del album, la pesadilla electro-Hardcore de “assassin”(o Tool contra el Coche Fantástico), con un arreglo de batería alucinante, porque otro aspecto a destacar.es la mejoría en cuanto a compenetración de la base rítmica respecto de sus anteriores trabajos.. Riffs demoledores en “exo-politics” y arreglos exóticos en “City of delusion“…Y así, hasta alcanzar el clímax en “Knights of cydonia” donde los loops se integran a la perfección en la estructura de las estrofas, se sumergen en el rock progresivo, y consiguen hacer corta una opereta de seis minutos y pico.

Suele decirse que nunca debe darse un paso atrás. Pero si se da como en el caso de Muse, para coger impulso y llegar más lejos y mejor, pues nada. A seguir retrocediendo.

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Un comentario para “My driving music (Sep a Nov ’06-2ª parte)”

  1. avatar TWilly dice:

    Planteemos la situación. Camino de casa al trabajo. 8 de la mañana. 20 kilómetros. Mínimo 10 de ellos en caravana de zombies. Y uno se pone a escuchar detenidamente, por lo que veo:

    a.- Paul Simon: Positivismo edulcorado en ambiente hostil. Las dos primeras horas, se asemejarían al comportamiento por ingesta de alguna pastillita de esas minúsculas que te ponen las pilas pero que es mejor que no te pidan nada porque no estás nada más que para conversar con dragones hippies.

    b.- Bob Dylan: Uno ya sale depre, ya no digo de casa, sino incluso de la cama. Si a eso le metemos un coctail de ‘musica de raices profundas’ mientras tus compañeros de viaje aledaños a tu vehículo rastrean los últimos restos de legañas para tirar de ellos y llevarse adjuntos la tristeza matutina y dos capas más de la noche anterior, el resultado podría ser un ‘deambulante’ ennortao, con poca capacidad comunicativa y peor actitud participativa (por no hablar de la resolutiva).

    c.- Muse: Llegas desquiciado por la mescolanza de barrera sónica fundida en un ZIP y soltada a la buena de dios con el estrés de los inútiles pamplinas de primera mañana. El aquí presente no quisiera que ningún niñato impertinente y enterao (listillo) pretendiera pedirme algo ese día. Pobre. Iba a dar más viajes a por papeles de los que él jamás hubiese imaginado

    CONCLUSIÓN: Me ponga lo que me ponga, ir al curro en caravana es una putada de la que no se sale hasta el fin de semana.
    PD: yo ese trayecto lo hago con la radio ( y nunca música ). Por lo menos así uno se distrae viendo de qué pie cojea cada uno de los tertulianos, y lo ‘independientes’ que son todos. La música para el curro.

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