Brunilda, princesa de los pies a la “cabesa”

escrito con cariño por Dieguin Nodoyuna

Grijandemoor era un reino tranquilo, ni demasiado grande ni demasiado pequeño. Localizado en un frondoso valle, sus habitantes eran felices… Era tiempo de paz, tras años de largas batallas…

En lo alto de una pequeña colina, se alzaba orgulloso el Castillo Deckler. En su interior, el Rey, viudo y viejo, no sabia que hacer para que su bella hija, la sinpar Brunilda, encontrara un marido, un caballero valiente que se casara con ella y que velara por sus siervos. La prosperidad de su reino era la mayor preocupacion del monarca…

… Eso, y que, por mucho amor paterno que se tenga, la tristeza del Rey provenia del hecho de que, en realidad, Brunilda era fea, pero fea de cojones. Habia espantado a todos los principes de los reinos vecinos y ya no quedaba casi ningun caballero a quien engatusar para contraer matrimonio con Brunilda.

En ese estado de cosas, llegó a oidos del Rey la llegada de un apuesto joven que, aunque no era de noble familia, posiblemente representaria la ultima oportunidad de casar a su hija. El chico era bien parecido, valiente y habia heredado unas tierras recientemente, por lo que representaba, incluso, una forma de ampliar el reino de Grijandemoor.

Asi que el rey, ilusionado, hablo con su hija… Ella debia esperarlo asomada al balcon de su alcoba, en el castillo. Brunilda, igualmente ilusionada, se vistio con sus mejores galas y se arreglo todo lo mejor que pudieron sacar de ella la cohorte de sirvientas que tenia la chiquilla…

Asi que, a eso del mediodia, Brunilda se asomo al balcon a esperar a su pretendiente…

  

Como se puede observar, Brunilda no era una belleza, aunque aun asi tenia sus encantos… Un largo y rizado cabello rubio caia sobre sus hombros… Sus manos, finas y delicadas, nunca habian tenido que realizar trabajo alguno… Observando su vestido, aunque sucio, dejaba ver una cierta sabiduria a la hora de elegir un color favorecedor… Sus pechos, ah! sus pechos, turgentes y grandes, cual matrona, serian capaces de hacer feliz a cualquier hombre… Y eso sin hablar de partes mas intimas y, por tanto, ocultas, cual tesoro de pirata que aguarda a ser descubierto por algun joven fuerte y apuesto…

… Sin embargo, no era guapa la chiquilla, no…

Pasaban las horas, y el joven pretendiente no aparecia… Era ya pasada la hora de comer, aunque Brunilda no queria dejar su puesto, no fuera que por atender a un frugal banquete en el salon del castillo, su pretendiente se fuera, al no verla en el balcon, como habia acordado con el, su padre, el Rey Cástor.

… Poco a poco, Brunilda se iba poniendo nerviosa y triste, empezando a pensar que esta podria ser una de tantas ocasiones anteriores, aunque sin querer rendirse aun, su rostro aunque sereno, comenzaba a reflejar cierta preocupacion…

El Rey Cástor, aun mas preocupado si cabe, paseaba de un lado a otro en su alcoba, despues de haber dado instrucciones al vigia de que le avisara en cuanto apareciera un apuesto joven a lomos de brioso corcel, puesto que ese joven podria llegar a ser el nuevo rey de Grijandemoor.

Pero el dichoso joven no aparecia, y todos se iban poniendo mas y mas nerviosos. Caia la tarde y, a pesar de una preciosa puesta de sol, nada habia pasado. Brunilda, entre triste y acostumbrada, no tardo en desatar su ira, acentuada aun mas cuando el sol, mientras se escondia para dar paso a la noche, dibujaba en una colina cercana la silueta de un jinete alejandose del castillo a galope tendido. Al dia siguiente, los lugareños comentarian entre ellos que, efectivamente, un joven a lomos de un caballo blanco y con armadura dorada, azuzaba a su montura, en direccion a las montañas, mientras gritaba cosas como “Ni por todo el oro del mundo me caso yo con semejante engendro” o “Ese par de tetas no compensa tamaña fealdad”

Brunilda, aunque desengañada, no se aparto del balcon en varios dias, con la vana esperanza de que sino aquel al que estaba esperando, cualquier otro podria presentarse, y alli estaria ella, esperando su momento…

Momento que no llego nunca, por cierto… Varios dias despues, Brunilda tuvo que ser arrastrada a la fuerza del balcon, del que no queria despegarse, traumatizada ante tanto rechazo y preguntandose porque el buen Dios no le habia agasajado con algo, aunque fuera un poquito, de belleza.

Enojada, se juro en aquel mismo instante que jamas dejaria que otro hombre se acercarse a ella, aunque eso significara un triste reinado e incluso el declive del siempre prospero Grijandemoor

 

Por supuesto, cuando el Rey murio, Brunilda goberno en solitario, aunque con mano firme y decidida. Poco a poco, los hombres fueron desapareciendo misteriosamente de Grijandemoor, que pronto se convirtio en un reino poblado unicamente por mujeres…

 

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6 comentarios para “Brunilda, princesa de los pies a la “cabesa””

  1. avatar ozymandias dice:

    Independientemente de lo guapa o fea que resulte Brunilda, la verdad es que mirarla perturba pero bien.

  2. avatar ozymandias dice:

    Y Penny que se ha partido de risa (literalmente) leyendo “Esto”…. El mejor posteo jamás escrito en este blog. De lejos.

  3. avatar TWilly dice:

    1.- ¿como puede tener cuernos mujer que no conoce varón?
    2.- Y a mi que esa fealdad me suena, pero… que no caigo ahora, hombre.
    3.- ¿Me podría situar en GoogleMaps la localización de la tierra prometida?
    4.- ¿El paparachi no tenía cosa mejor que hacer que quedarse durante días en el mismo sitio y fotografiar en la misma dirección? Con lo bonitas que tienen que ser las campiñas por acullá.
    5.- O sea, que era lesbiano, ¿no? Yo es que con los tecnicismos me pierdo.

  4. avatar ozymandias dice:

    No son cuernos. Tiene dos piernas de bebé puestas en la cabeza.

  5. avatar penny rose dice:

    Debería saber la princesa y aunque no sirva de consuelo, que la belleza es algo muy relativo y pasajero, lo que es bello para unos no lo es para otros, y yo creo que lo q le ocurría al apuesto mozo, es que lo que menos le gustaba, en realidad de la princesa, eran sus enormers pechos, ya que la incipiente barba le atraía y su problema ormonal y varonil tb, lo q le producía repulsión es saber que era mujer y no varón, Vamos que el mozo era de la otra acera, mariquita gay homosexual y sarasa. pq por fea que sea una, siendo princesa de un reino ( q eso significa que el que se case con ella va a mandar y mucho.) es o mu tonto o de gustos diferentes.

  6. avatar TWilly dice:

    aaaaaaaainxssss
    otra que no cree en el amor

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