Desde el Gunga diner: Cap. XXXVIII

escrito con cariño por ozymandias

Iván corría más que Montsita; Lógico: Es mayor que ella, y además es un niño. Pero mi hija, lejos de amilanarse, se agarraba al cuello de la camisa de Iván, lo que hizo que ambos rodaran por el césped de casa de Tweety más de una vez… En una de esas veces, terminó llorando. Pero poco. Rieron más que lloraron. Con esa risa que tienen los niños, que suena como el tintineo de unas canicas transparentes.

Cada día aprendo algo de mi hija. Me pone las pilas. Me mantiene vivo. Fuimos a la playa, le encanta tirar piedras al mar. Nos acercamos demasiado, había oleaje. La cogí en brazos, pero me mojé por encima de los tobillos. Ella se reía mientras escapábamos del agua. Abba abba..

Todo el mundo estaba gordo en la notaría; El notario, el oficial, la abogada/traductora de nuestros vecinos ingleses.. Incluso un par de salamanquesas que reptaban como si tal cosa por el techo… Como en aquella canción de Paul Simon, firmamos los papeles y nos largamos. Ya tenemos casa.

Montsita había hecho suyo el piso de alquiler. Cuando devolvimos las llaves, ella se sentó en el balcón, como de costumbre. Miraba a los dueños del piso como diciendo: “Aquí es donde yo me siento a mirar a Maggie (la gata)”.. Tal vez porque percibía que algo iba a suceder. Es, probablemente, la primera vez que Montsita deja algo atrás en su vida, lo cual es algo que volverá a hacer antes o después. Todo cambia, es un hecho. Por un instante, me sentí mal, como si le arebatase algo a mi hija: En esa casa aprendió a andar, a decir sus primeras palabras, en ese salón vio por primera vez a los Teletubbies….

Por cierto, lo de los Teletubbies, todo un éxito. Montsita canta “Ya Ya”, refiriéndose a “Lala”, una de los TT, tal y como dice la canción: ” Tinky Winky, Dipsy, Laa-Laa, Po..” y mueve los brazos mientras canta. También canturrea a su modo la sintonía de “Magical Do re mi”, un manga que Canal Sur emitía por las tardes… “Vamos a bailar : Dance, Dance, Dance”, y ella dice: “Ta, ta, ta”… No imaginaba yo que los Teletubbies iban a calar tan hondo. Todas las tardes, con la merienda, Los teletubbies parlotean en catalán. Porque Montsita ve los Teletubbies en catalán, y el Oso de la Casa Azul en inglés. A saber qué saldrá de todo eso.

Le pregunto: “¿Quieres ir a la calle?” Y ella responde “hi,h i, hi” e intenta asentir con la cabeza, pero todavía no controla bien , y parece que le ha dado un tic, la pobre… También llama a su abuelo, “Padrí” en catalán, pero a ella se sale “Paí”, por lo que parece un personaje de Forges…. “Mai” le vale tanto para la hija política de mi suegro (Mai) como para nuestra gata (Maggie-Mai). Le digo: “Cereza” y ella responde “Ceceza” Ve una estrella en un cuento e imita la respiración de Darth Vader…. Por la noche, le gusta ver la luna. Señala al cielo y exclama “Oh, uy” y yo le recito parte de “Buenas noches luna”, el poema de Margaret Wise Brown…

A las once y media, la cojo en brazos, apagamos la luz, y ella deja caer su cabecita sobre mi hombro. Paseamos un poco por la habitación, a oscuras, y la dejo caer en la cuna.

Bajo por la escalera de nuestra nueva casa. En la penumbra, adormilado, me siento como un personaje de algún cuento de Poe…Me falta el candelabro, supongo.

Cuando vuelvo a casa, miro las gramíneas amarillas que brotan a ambos lados de la carretera. Con el verano, termina el curso, y el Instituto queda en silencio, adormecido, libre de niños. Y parece que no queda nada por hacer. Pero es sólo la proverbial calma que precede a la tempestad. O el periodo de matriculaciones, en su caso. Ya queda poco para las vacaciones.
Por las noches, ladra un perro. De día, bajo un sol de montaña, el tiempo parece detenerse. Montsita juega en el parque. En septiembre, irá a la guardería. Una parte de mí querría no dejarla ir, que se quedara conmigo para siempre, pero eso no es posible. Poco a poco, irá siguiendo su camino. Y dejará cosas atrás.

Espero no quedarme yo atrás nunca.

El domingo, toqué con la banda “Baloncesto”, por primera vez, y me gustó. Adolfo tabajó por su cuenta la guitarra, y quedaba bien. El problema de aplazar los trabajos discográficos es que nuevos temas se van sumando a los repertorios, y cada vez es más difícil decidir qué tema se graba en estudio y cuál no. Me hubiera gustado empezar a grabar este verano, pero Sergio se ha ido de gira con el Koala, de manera que el estudio está cerrado hasta Octubre.

Anoche soñé algo muy curioso: Que la autovía estaba despejada, sin atascos. Al llegar con el coche, mi sueño se cumplió. A ver si esta noche sueño con la Bonoloto.
No hay nada más triste que la mirada indiferente de un padre hacia su hija. Y yo he visto esa mirada hace poco.

Como el que ve un fantasma.

Sonando (en mi cabeza): “Country Girl” de Primal Scream

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Un comentario para “Desde el Gunga diner: Cap. XXXVIII”

  1. Dieguin Nodoyuna Dieguin Nodoyuna dice:

    No hay nada más triste que la mirada indiferente de un padre hacia su hija. Y yo he visto esa mirada hace poco

    Bueno, la mirada indiferente de una hija hacia su padre, tampoco es demasiado alegre… Y yo la veo a menudo

     

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