Diego y yo (capítulo final)

escrito con cariño por ozymandias

Qué duda cabe de que el Rock and Roll no es tanto un estilo musical, como, bueno, una actitud. Y Diego, que no sabe tocar ningún instrumento, es, con todo, el mayor rockero que me he echado a la cara en mi vida.

Detalles. A base de recibir balonazos en la cara, las antiguas gafas de pasta marrón de Diego decidieron morirse. A la semana siguiente, apareció con sus gafas nuevas, montura metálica… Y un curioso detalle allí donde las patillas de las gafas se unían con el marco de los cristales: Un adorno en forma de dos puños, que, al mirarlos de frente, daban la sensación de que iban a salir disparados contra tu cara, a lo puños fuera que diría Koji Kabuto. Si ese tipo de ideas no son puro Rock and Roll, entonces no sé lo que es…

Y es que la vida de Diego cambió para siempre el día que le pasé aquella cinta de Bruce Springsteen. Y es que la transición de los Pecos a John Cougar Mellencamp no es una que cualquiera pueda afrontar con garantías. Aquél fue el primer Rubicón que se cruzaba en la vida de mi socio. Y lo cruzó sin saber nadar, y esto lo digo literalmente…

Y es que Bruce es el icono ideal para cualquiera que tenga vocación de acaparador. No sé de ningún otro artista que lleve detrás semejante background de fans irredentos, sedientos como vampiros de la última cinta pirata, del bootleg, de las tomas falsas de “Nebraska” eléctrico que Danny Frederici grabó con el magnetófono escondido bajo el órgano Hammond… Bruce lavándose los dientes, el contestador automático de Bruce, y cualquier otra cosa que se os pueda pasar por la imaginación.

Diego se puso las pilas. Cada domingo, al ir yo a recogerlo para el fútbol, ahí en la manopla, llevaba ya una cinta nueva. Me la dejaba para que la escuchara durante la semana, y ahí que el domingo siguiente aparecía con otra distinta. Y así durante años. Mi novia de entonces me decía que me estaba obsesionando con ese “cantante”. Yo esquivaba el tema culpando a Diego, pero en realidad sí que andaba como hipnotizado, no tanto por el propio Bruce, sino por la técnica de pasivo-agresivo, que Diego utilizaba cada Domingo por la mañana conmigo, hasta el punto de terminar tan sumergido en el universo springsteeniano casi tanto como él… Diego se pilló por correo la gira completa de “Darkness on the edge of town”, y ahí que nos pasábamos un domingo tras otro, en chándal, camino del polideportivo, escuchando “aahan.tiu-zri-faww” una y otra vez, una y otra vez… No es de extrañar, por tanto, que, cuando al fin me armé de valor y decidí montar mi propia banda de Rock, ésta terminara llamándose “Rosalita”

Un día de verano, acoplados en las tumbonas de la piscina, se lo dije

-He montado una banda de Rock.

-Oh, exclamó Diego.

Se subió las gafas, y quedó en silencio, procesando mentalmente tan inesperado anuncio, como en él suele ser habitual cuando se le revela algo trascendente. Siempre espera uno, que después de su hiatus meditativo , Diego comparta contigo sus conclusiones. No suele suceder. Es posible que Diego se lleve muchas de sus opiniones a la tumba. Entiérrame con mi almohada, se titulaba aquella canción folk que popularizara Woody Guthrie. Entiérrame con mis opiniones, sería la canción de Diego.

En cualquier caso, lo del grupo, creo, le hizo feliz. Por su casa aún circulan antiguos folletos anunciando conciertos, demos, fotografías de la banda. Diego formó parte del consejo de sabios que me aconsejó abandonar la banda, un año después de su creación. La creación de Noventa Grados, mi nueva banda, le llenó de satisfacción, creo también.

Comenzó a acudir más por los ensayos. En su viejo Seat Ibiza azul eléctrico. Era un coche extraño aquél. Siempre daba la sensación de que iba a morir en cualquier momento, desmontarse en plena carretera. Aún así, sobrevivió un tiempo. El suficiente para que Diego entablase amistad con todos los miembros de la banda, e incluso contribuir a acercar a alguno de ellos a su casa después de los ensayos… Tiempo suficiente para que un innumerable número de gente arañara su firma y dedicatoria en el pelado techo interor del coche. En la gomaespuma, Fofo, Ignacio, Cayetano,…. Fantasmas neblinosos de otra época cuyas caras ahora se mezclan la una con la otra, sin ser capaz de recordar a quién le correspondía aquellos granos en la cara, aquél pelo grasiento,.. Al fin, un día, el coche empezó a echar humo, y murió. De manera que pasé, de nuevo, a convertirme en chófer personal de Diego…

Solía recogerlo en el mismo punto que el autobús del colegio años atrás. Alguna vez, me lo encontraba junto a su padre, que le hablaba mirándolo a la cara, insistente, mientras Diego, con gesto entre perplejo y cansino, medio asentía con la boca abierta. Cuando veía mi coche, se le abrían los ojillos, saludaba con gesto torpe, aliviado. Yo saludaba a su padre guardando la distancia, con la ventanilla a medio abrir,no fuese que pretendiera incluirme en el debate…

Una foto. Diego, de pequeño, montado, junto a su hermano y su padre, en un trenecito de juguete, en Alemania. Diego sonríe, con una sonrisa que yo tardaría años en ver. Su hermano mostraba una sonrisa más pequeña, su padre apenas con la boca, no con la mirada… Era imposible, tanto física como psicológicamente, encontrar un punto de conexión entre los dos Diegos. Yo cargo con la marca de caín que es el parecido físico con mi padre. ¿Diego? Para nada.

Y ¿Qué hay de auqella leyenda urbana que afirmaba que Diego era familia de la cantante Ana Reverte? Incluso mi padre, que gustaba de ignorar y mostrar cierto desdén hacia mis amigos, se mostró, estrañamente interesado por la cuestión. Tal vez fue entonces cuando se cerciocró de que Dieguito existía..

La pasión de Diego por el Rock and Roll creció de forma inversamente proporcional a la que sentía por sus estudios. Tras algunos años perdiendo tiempo como un futbolista italiano, dejó la carrera. Y cada vez que uno iba a su casa, tenía que cruzar el check point-Charlie que su madre tenía instalado junto al timbre. “hablaconDiegoquehadejadolosestudiosyonoséquévoyahacerconesteniñoqueseestá
echandoaperderblahblahblahblah

Yo asentía con cara de preocupado,y, alguna vez, le dejé caer algún comentario, tan amaestrado por su madre como estaba. Pero todo como muy de pasada, no me sentía legitimado como para decirle a mi amigo lo que tenía que hacer. Diego estaba tomando decisiones. Decisiones importantes. Y eso, es algo que un hombre debe hacer solo, Mc Fly.

Suspenderlo todo en junio me supuso trabajar en verano, así que no pude acudir a la gira Tunnel of love. Pero la gira Human touch, ésa no me la perdía por nada. Fue Diego quien consiguió las entradas, y ahí que nos fuimos, Diego, Tweety y yo a Barcelona. En tren.

El tren que enlazaba Barcelona con Málaga se llamaba el Rápido. Y yo, mientras aquella cascarria oxidada holgazaneaba por vías y traviesas, no podía sino preguntarme cuánto hubiéramos tardado de haberse llamado el Lento. Fueron la ansiedad de ver a Bruce en personita, los rumores de huelga de transportistas que amenazaban con suspender el concierto, aquél viaje eterno a través de las imágenes de la España profunda (“Navajas de Albacete, señores, ¡Estiletes!!”), y no la comida del tren, lo que enfermó a Diego. Haciendo cola ante las puertas de la Monumental, esperando ser de los primeros en entrar, Diego asomaba pálido como la luna. Como todo lo demás en su vida, Diego sufría en silencio. Pero el silencio no iba a librarle de ésta también.

Tú verás” , le susurré, arrimando mi hombro contra el suyo, como un mafioso, “pero, si no mejoras, tal vez sería buena idea que vieras el concierto desde la grada”. Mano de santo. La perspectiva de ver a Bruce como si fuera el punto de una interrogante, sanó el organismo de mi amigo como si fuera un beso de Monseñor Escrivá de Balaguer. De nuevo, el Rock and Roll corría por sus venas.

No debió quedarse conforme con la experiencia, porque, poco despues, se marchaba con unos colegas a seguir, en plan Grateful dead, el segundo tramo de la gira por España. Gijón, Madrid, San Sebastian…

Nos quedamos sin portero. Y su madre arrastró el Check Point hasta mi teléfono, convencida, tal vez, de que su hijo no iba regresar, de que iba a ser abducido por una suerte de comuna Hippy

Diego volvió cuando la gira terminó y le entró hambre.

Pero ya nunca volvió a ser el mismo. De alguna manera, aquella gira le cambió por dentro, reforzó sus postulados, le ayudó a tomar decisiones. Y es que uno no puede escuchar varias veces “roll of the dice” en directo, y pretender salir indemne.. Se enfrentó a sus padres por tal de ser él mismo. Dejó la carrera.

Su madre, apesadumbrada, se lamentaba de las deciosiones de su hijo cada vez que yo intentaba atravesar el Check point Charlie. Y, aunque yo le daba la razón, y la compadecía, y le sugería paciencia, no podía evitar sentir una secreta envidia hacia Diego. Se había enfrentado a sus padres. Se fue de gira con Bruce mientras yo me quedaba en casa estudiando Derecho Financiero, como un pringao.

Nuestro amigo Foncho lo intentó. Cada mañana, recogía a Diego en nuestro punto habitual, para llevarlo a la facultad. A ver si estudiaba. Pero esto, junto a cierto Bootleg de Pearl Jam que permaneció cierto tiempo secuestrada en oscuras circunstancias, terminó por levantar una suerte de muro invisible entre ambos. Y es que, mientras que Foncho es un agente del orden, Diego, como yo, es un agente del caos. Diego es Homer Simpson y Foncho es Graimito.

Con todo, pudo alcanzarse un punto medio; Diego dejaba la carrera, pero se matriculaba en un ciclo de formación profesional. No funcionó. Volver a la escuela, para un espíritu libre como era Diego en aquél entonces, suponía algo así como un suicidio de principios…

Al fin, Diego encontró su verdadera vocación: La fotografía. Se enroló en un estudio fotográfico a dar clases de Photoshop, lo que alternaba con sesiones fotográficas, que, para mi sorpresa, tenían mucho que decir.

Mi trabajo favorito de Diego está en blanco y negro. Ese blanco y negro crudo, hiperrrealista, sin flash, con el que obtuvo las mejores instántaneas de mi persona, en el escenario, en los momentos previos y posteriores. También fotos casuales, vistas a través de su lente miope, una señal de tráfico caída que, tomada desde su base, parece alargarse hasta el infinito, y que a mí me producía una perturbadora sensación de libertad.

Diego creció con su cámara de fotos. Nos enseñó su particular visión del mundo y de la vida. Y siguió creciendo.

Hizo nuevos amigos. Algunos más amigos que otros. Algunos absolutamente incapaces de ser amigos de nadie. Durante un tiempo, nos distanciamos. Nos reencontramos en los pasillos de un local de ensayo. No recuerdo de qué hablamos, pero fue agradable. Más aún cuando quedamos en reanudar la conversación en cuanto tuviéramos un rato. Me encontré a una de sus nuevas “amigas” cierta tarde de agosto, al regreso de una tarde de feria… Intentó burlarse de Diego en mi presencia, hacer algún comentario malicioso…. Prefirió dejarlo, al ver en mis ojos algo que decía: “deja de criticar a mi amigo, pedazo de zo..”. Porque podemos hablar de nuestros amigos, reirnos con ellos, de nuestras cosas, aún cuando no estén delante. Porque esas peculiaridades de cada uno es lo que nos alegra la vida, nuestras excentricidades. La amistad es sinceridad, supongo. Pero la mala conciencia no casa.

Y dejó el fútbol. Y el fútbol sufrió, desde mi perspectiva, una pérdida irreparable.

Pero no abandonó el Rock and roll. Las giras de Pearl Jam, el Rolling Thunder review de Bob Dylan. Diego suele despreciar los discos en estudio. A él, lo que le va es la crudeza del directo. Y cuando digo crudeza, lo digo con todas las letras. Desde aquél concierto de la gira “Human Touch”, Diego no se ha perdido una sola gira de Bruce en España: “Tom Joad”, la gira de reencuentro de la E. Street Band, la Gira “The Rising”, “Devils and dust”, “Seeger Sessions”…

Sólo que ahora acude acompañado a los conciertos.

“He conocido una chica por Internet”, me dice un día. Típico de Diego. Puestos a entablar relaciones sentimentales, nada como la red de redes. Me enseña una foto. Vaya, la chica es guapa, sí. Pero Dieguito, qué pillo estás hecho…

Y, cumpliendo la norma básica, Diego convirtió a su chica en una friki a su imagen y semejanza. O puede que, pensándolo mejor, ella también viniera así de fábrica…

Ah, el amor. Diego fué mi padrino de boda. En aquél cuartillo cutre del juzgado donde se celebró la ceremonia,  mi amigo volvió a paralizarse, ante la enorme responsabilidad de firmar en aquél libro, certificar que su amigo se casaba, con la chica catalana ésa.. Ahí estaba yo, con el boli en la mano, esperando a que cerrara la boca, dejara de sudar y subiera a la tarima, y él, nada, tieso como un témpano.

-”Venga, hombre, que es pa’ hoy!!!!”

Porque tengo esa virtud. Siempre sé qué decirle a Diego. Y cómo decirlo. Es mi poder mutante, o algo.

Siguiendo a la chica guapa, se trasladó a Almería. Y se lleva toda su cacharrería con él: discos duros llenos a reventar, tebeos de Spiderman, bootlegs, emuladores, qué se yo…

Y ahora se casa. Y me toca a mí firmar esta vez.

En fin. Tal vez, algún día, alguien coloque una placa allí donde el autobús del colegio recogía a Diego. Una placa que rece: “En este lugar, fue donde Jose y Diego se encontraron por primera vez”.

O tal vez no. Sería demasiado friki, ¿No?

Incluso para nosotros.

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  1. Charlando con Diego
  2. Desde el Gunga diner: Diego y yo (Cap. IV)
  3. Desde el Gunga diner: Diego y yo (Cap. I)

11 comentarios para “Diego y yo (capítulo final)”

  1. Dieguin Nodoyuna Dieguin Nodoyuna dice:

    Y Diego, que no sabe tocar ningún instrumento, es, con todo, el mayor rockero que me he echado a la cara en mi vida

    ¿Yoooooooooooooooooooooooooo???

    Si ese tipo de ideas no son puro Rock and Roll, entonces no sé lo que es…

    Hablando de gafas… Aun conservo (po’zupueto) esas gafas “de motorista” con los puños en las patillas. Lo que me asombra es que antes de esas, me pillé una de esas que se oscurecen los cristales cuando sales al sol, y se ponen normales cuando estas bajo techo. Acabé por desecharlas porque me veía al espejo y me recordaba a la Niña de la Pueba y, fíjate por donde, ahora se han vuelto a poner de moda…

    Y es que la vida de Diego cambió para siempre el día que le pasé aquella cinta de Bruce Springsteen

    Y digo yo, que menos mal que no me pasaste una cinta de Ozzy Osbourne, que si no, no se qué hubiera sido de mi

    Y lo cruzó sin saber nadar, y esto lo digo literalmente

    Cosas del amor y del Cabo de Gata, ahora incluso soy capaz de hacerme unos largos en la playa. Eso sí, no mucho rato, que me canso

    Y es que Bruce es el icono ideal para cualquiera que tenga vocación de acaparador. No sé de ningún otro artista que lleve detrás semejante background de fans irredentos

    Ni yo hijo, ni yo (afortunadamente)

    En cualquier caso, lo del grupo, creo, le hizo feliz

    ZI!… Mucho, la verdad… Una mañana, a finales de verano, mientras esperabamos al resto del equipo para jugar nuestro partidillo dominical, me dice : “Pues esta tarde tocamos en el Tivoli, si te quieres pasar” Yo le dije que si, que me pasaria y tal. No sé si en aquel momento me creiste o no, pero la cosa es que esa tarde cogí mi Troncomóvil y allá que me fui a Benalmadena a ver aquello… Imagino que Ozy se sorprendería de verme allí… En fin… Recuerdo que tocaron “Diana” y alguna más de la primerísima época y ese fue el inicio de toda una serie de conciertos suyos a los que acudí. Aún ahora, intento perderme los menos posibles y, si tengo oportunidad, me planto en Málaga a ver que me cuenta

    En su viejo Seat Ibiza azul eléctrico. Era un coche extraño aquél

    Aguanto bastante, el joio… La telilla que cubría la gomaespuma del techo del coche empezó a despegarse. “Ah, si? Conque esas tenemos, eh?”, me dije un día y arranqué toda la telilla, quedando la gomaespuma al descubierto. “Pasad y firmar en el techo” le decía a la gente cuando se subía por primera vez al bólido. Me miraban raro. Más adelante, en sus últimos momentos, aún me iba con el a Benalmádena, a casa de un tipo que conocí en un concierto de Brusito. El coche se pillaba unos calentones de aupa y en las cuestas abajo de la autovía, lo ponía en punto muerto para que se enfriara un poco. Un gran coche, si

    Era imposible, tanto física como psicológicamente, encontrar un punto de conexión entre los dos Diegos

    Yo soy hijo del butanero del barrio. Mi madre siempre me decía, cariñosa ella, que me encontraron en un cesto debajo de un puente. ¿Podria ser? Me veo como Lobezno, buscando mis raices

  2. ozymandias ozymandias dice:

    Y digo yo, que menos mal que no me pasaste una cinta de Ozzy Osbourne, que si no, no se qué hubiera sido de mi

    ¿Estarías protagonizando tu propio reality chou?

    ahora incluso soy capaz de hacerme unos largos en la playa. Eso sí, no mucho rato, que me canso

    Aquaman ¡¡ IMPERIUS REX !! (Uy, no, que ése era otro)

    Recuerdo que tocaron “Diana” y alguna más de la primerísima época

    Pero primerísima. Tan primerísima que mejor dejarlo correr bajo un estúpido velo

    Bueno,en fin. Aquél día tocamos “Diana”, “Solo en un bar” y “juegos malabares”. A pesar de lo primerísimos que éramos, quedamos cuartos de veinte grupos…

    “Pasad y firmar en el techo” le decía a la gente cuando se subía por primera vez al bólido. Me miraban raro

    Una de ésas ocasiones en las que me preguntaba a mí mismo cómo lo hacía para tener amigos tan raros..

    El coche se pillaba unos calentones de aupa y en las cuestas abajo de la autovía, lo ponía en punto muerto para que se enfriara un poco

    Ah, las leyes de la termodinámica…

    Me veo como Lobezno, buscando mis raices

    Pues hijo, espero que tardes menos que él, que ya lleva treinta años liado…

  3. Dieguin Nodoyuna Dieguin Nodoyuna dice:

    ¿Qué hay de auqella leyenda urbana que afirmaba que Diego era familia de la cantante Ana Reverte?

    De mi padre… Era familia de mi padre… Prima segunda o algo así

    no podía evitar sentir una secreta envidia hacia Diego

    ¿Comooooooooorrrrrllll? ¿De miiiiiiiii???

    Y es que, mientras que Foncho es un agente del orden, Diego, como yo, es un agente del caos

    Mi suegro es otro agente del orden, y asi le va… El otro día, mientras recogiamos la mesa después de comer, en la tele dieron una noticia acerca de que “se ha demostrado cientificamente que los videojuegos e Internet son adictivos” Me miró y me dijo “Fíjate, son adictivos y enganchan” A lo que respondí “Bueno, cada uno se engancha a lo que puede, a Internet, a fumar, al trabajo”… Como dijo Ozy el otro día “He jugado en Primera División para que vengas ahora tú, aficionado, a dar la lata”

    Diego es Homer Simpson y Foncho es Graimito

    ¿Graimito?

    Diego creció con su cámara de fotos. Nos enseñó su particular visión del mundo y de la vida

    Sin echarme muchas flores, creo que hice algunas fotos chulas, tanto del grupo como de otras cosas…Es algo que tengo que retomar en cuanto mi vida se ordene un poco, despues de la boda y tal… ¿Los fiordos noruegos? Puede ser un interesante momento para retomarlo

    Me encontré a una de sus nuevas “amigas” cierta tarde de agosto

    Seguramente sería Montse, le pega eso de ir puteando a la gente por detrás…

    Y dejó el fútbol

    Dejé el fútbol cuando se empezó a tener que escalar muros para jugar un partidico. Habrá que hacer un partido Málaga – Almeria después del bodorrio, a ver que pasa

    ella también viniera así de fábrica…

    Sip… Ella ya era asin, pero el ambiente no acompañaba en absoluto. “Grabame tal o cual disco”, me decia cada vez que iba a ir a verla los fines de semana. En su casa el ocio nunca ha sido un tema vital, ni siquiera importante. No tenía muchos discos en casa. La tele del salón era (y es) diminuta. El shock para sus padres cuando empezaron a ver rular por su casa CD’s, DVD’s, reproductores de DivX, discos duros, revistas, etc… debió ser demasiado. Aún hoy, mi suegro cree que puede hacer que me olvide de “tonterias como bajar cosas de Internet” y aun dicen “solo bajáis peliculas tontas y desagradables, con todas las que teneis, como que seguis”…

    Ahí estaba yo, con el boli en la mano, esperando a que cerrara la boca, dejara de sudar y subiera a la tarima

    Calor, hacía mucha calor alli… Y si, estaba nervioso… Mi semidiós se casaba, coñe… Era una gran responsabilidad

    Siempre sé qué decirle a Diego. Y cómo decirlo

    Jejeje… Si, es cierto

    Siguiendo a la chica guapa, se trasladó a Almería. Y se lleva toda su cacharrería con él

    Lo de “la chica guapa” le ha gustado mucho a mi santa… Por otra parte, aun quedan muchas “mierdas” en mi casa de Malaga, imagino que la mudanza durará un par de años… o más

    Y ahora se casa. Y me toca a mí firmar esta vez

    Y fijate, de nuevo, otro círculo se cierra

    Una placa que rece: “En este lugar, fue donde Jose y Diego se encontraron por primera vez”

    Estaría bien, si

  4. Dieguin Nodoyuna Dieguin Nodoyuna dice:

    Diego y yo (capítulo final)

    Jó!

    En finx… Lástima que se acabe esta serie, de verdad lo digo. Siempre tuve curiosidad por como se me veia “desde fuera”

    Me ha gustado mucho, recordar ciertas cosas, y otras muchas cosas bonitas que se han dicho. Gracias

    Quizá se pueda retomar próximamente, o quizá haya más articulos de este tipo. Estaria bien

    Bueno, en agosto me caso, quien lo iba a imaginar. Quiza algunos no. Siempre he intentado seguir mi camino y he tenido la suerte de tener gente competente al lado. En fin… El camino sigue, una parada a repostar en agosto, y de nuevo a la carretera

    Como dijo Brusito en una ocasión: “Gracias por haber sido tan buena compañia en mi camino, espero haberlo sido yo en el vuestro, tambien

    NO SURRENDER!

  5. ozymandias ozymandias dice:

    De mi padre… Era familia de mi padre… Prima segunda o algo así

    Ah, eso era. Fíjate que me falla la memoria en las cosas importantes (?)

    “Fíjate, son adictivos y enganchan”

    Alguien me dijo una vez algo mejor: “tener tantos tebeos es un contradió”.

  6. ozymandias ozymandias dice:

    ¿Graimito?

    Del episodio “el mayor enemigo de Homer”, Frank Grimes, graimito

    la sipnosis del episodio, aquí

    Seguramente sería Montse

    No seré yo quien lo diga…

    Dejé el fútbol cuando se empezó a tener que escalar muros para jugar un partidico. Habrá que hacer un partido Málaga – Almeria después del bodorrio, a ver que pasa

    Yo lo he dejado después de la enésima patada en el tobillo. Ah, no, que la culpa es mía por despejar el balón…
    Un partido Málaga-Almería? Habrá que calentar el ambiente…

    “solo bajáis peliculas tontas y desagradables, con todas las que teneis, como que seguis”…

    Se empieza por ahí, y se termina sufriendo una crisis existencial

    Mi semidiós se casaba, coñe

    Ehmm… Deja de decir eso. Que luego me dicen que si tal y que cual… Me conformo con ser Ozymandias, el hombre más listo del mundo.

    Lo de “la chica guapa” le ha gustado mucho a mi santa

    Bueno, muy Springsteeniano, ¿No?

    Quizá se pueda retomar próximamente, o quizá haya más articulos de este tipo. Estaria bien

    Bueno, no como serie regular. Tal vez como episodios especiales, ¿No?

    Bueno, en agosto me caso, quien lo iba a imaginar. Quiza algunos no.

    Fíjate que yo siempre he tendo claro que, por tu carácter, no iba a ser de un día para otro. Pero que el día que encontraras a alguien, a ese alguien habría que decirle lo que al mequetrefe de Parker: “Afróntalo, tigre. Te ha tocado la lotería”.

  7. Dieguin Nodoyuna Dieguin Nodoyuna dice:

    Del episodio “el mayor enemigo de Homer”

    Ahhh…. Joé, que no me acordaba… Se ve que ese episodio no lo han repetido mucho en Antena3

    Seguramente sería Montse

    No seré yo quien lo diga…

    Decir, que?

    Un partido Málaga-Almería? Habrá que calentar el ambiente…

    Uy no, mas calor no, pod´dió

    Se empieza por ahí, y se termina sufriendo una crisis existencial

    No, si viene de camino

    Ehmm… Deja de decir eso. Que luego me dicen que si tal y que cual…

    Que te dicen, a ver…

    Bueno, no como serie regular. Tal vez como episodios especiales, ¿No?

    Bueeeeeno

    Fíjate que yo siempre he tendo claro que, por tu carácter, no iba a ser de un día para otro

    Hombre, no… Yo soy lento pa tó, y para esto, viendo como esta el patio, aún más

    “Afróntalo, tigre. Te ha tocado la lotería”.

    Gran frase, por cierto

  8. Tweetytuo TWilly dice:

    , el mayor rockero que me he echado a la cara en mi vida

    Sólo empezar a leer, hoy que tengo tiempo, y … mal empezamos.
    Si me dices el mayor BossPerllanero te digo amén. Pero que yo sepa, tener acopiados en varios formatos de almacenamiento, todos los momentos en que alguno de ellos hizo un gorgorito (seguro que tiene alguna cantinela en la ducha en 5.1 del Esprite), no le hace el mayor rockero.
    Aquí hay tema. Uno es el semidios del otro y el otro en compensación se refrota en su chepa. jejjejejjej . tema, aquí hay tema

  9. Tweetytuo TWilly dice:

    Habrá que hacer un partido Málaga – Almeria después del bodorrio, a ver que pasa

    Chungopelota nen. Aquí el artista ha dejado de venir ya ni recuerdo la razón ni la fecha. Y yo…. la rodilla, que jamás habia dado problemas (lo mio son tres escayolas por tobillo, todos esguices), dijo aquí estoy yo y en la jugada más tonta, escuche un clack que ademas de no gustarme mucho, el dolor que lo acompañó apoyaba mis peores presagios. Además (esto me pasa siempre), cuando siento un dolor muy agudo, se me baja la tensión y me tengo que tumbar con ganas de vomitar. Es internamente muy desagradable.
    ¿Divago?. Bueno, vuelvo. Pues eso desde ese día, hace ya la friolera de dos meses largos, lo he intentado dos veces: en la primera, la rodilla, en la primera jugada (porque en vez de calentar, me puse a decir tonterías con los amigos) volvió el clack (y las ganas de vomitar) multiplicado por dos. La segunda, el lunes pasado, lo intenté con tanto miedo, que al primer movimiento (maldita sea la forma de jugar que tengo) ya me avisó con una tentativa, ergo… cogí la mariconera y pa casa. Desde entonces, veo con una envidia insana como a LaBetty (es de goma), que le ocurrió lo mismo un mes antes que a mí… ahí lo tienes, siendo el único acabao que no está acabao. Ainxs
    Como no quieras que juguemos un torneo de Pro Evolution Soccer… te lo montamos allí sin problemas, jejeje

  10. Tweetytuo TWilly dice:

    Diego y yo (capítulo final)

    Jó!

    En finx… Lástima que se acabe esta serie, de verdad lo digo. Siempre tuve curiosidad por como se me veia “desde fuera”

    jojojojoj, pero si debería haberse llamado la serie: ‘Mi vida alrededor de Diego’
    Bueno, al fin y al cabo todos somos subjetivos, jejjeje
    Desde fuera se te ve bien. Me apunto al carro de Ozy

    Seguramente sería Montse

    No seré yo quien lo diga…

    Engaaaaaaa, sueltaloooo. Pongamos las cartas bocaarriba

  11. ozymandias ozymandias dice:

    Si me dices el mayor BossPerllanero te digo amén. Pero que yo sepa, tener acopiados en varios formatos de almacenamiento, todos los momentos en que alguno de ellos hizo un gorgorito (seguro que tiene alguna cantinela en la ducha en 5.1 del Esprite), no le hace el mayor rockero

    Vamos, yo no he dicho nunca que ése sea el mérito de Diego…

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