¡UNA VEZ FUÍ COMO TÚ…!(II Y FIN)

escrito con cariño por SlowBurn

Los senderos poco a poco dejaron de serlo para convertirse en pasos abiertos entre la espesura, la maleza agostada y reseca por el calor que hería las piernas de Daniel y que sentía aumentar el escozor al mojarse las heridas en su propio sudor.
Cada vez más adentro, el pueblo sólo era una pequeña mancha de cal alli abajo en el valle. Era increible todo lo alto que habían subido en la montaña. Allí se quedaban todos con sus vidas, con sus trabajos, con sus riquezas y sus miserias reales o inventadas por los afanes de la mente mientras él estaba con un amigo en lo alto de aquella inmensa montaña enorme y azul, siempre invariable desde que él tuviera uso de razón.
El viento le abrasaba los pulmones ajetreados por la marcha, le resecaba la nariz, le aturdía, pero era como una espuela que se clavaba en su corazón sabiendo que al final le esperaba el baño con su amigo Miguel.
El pequeño Miguel, siempre callado y lejano, pero a veces tan cercano que podía sentirlo dentro de su alma igual que un torrente; corriendo por élla y limpiándola de todo y refrescándola; a veces. Las veces en que después se quedaba mirándolo a los ojos esperando ver algo en su negrura infinita; algo a lo que poder agradecer la calma que le daba su amigo y que siempre esperó poder ver asomarse a aquellos ojos.
Los arbustos eran árboles, ya no había apenas monte bajo, sólo árboles inmensos. Cada vez más inmensos. Al principio fueron álamos allí abajo a la vera del río que ahora apenas corría con un hilo de agua, pinos y ahora alcornoques y enormes pinsapos que sólo crecían en dos lugares del Mundo: en Siberia y allí.
– ¿Estás cabreao o qué? – Preguntó Daniel al grandullón quitándose los auriculares de los mp3-
– ¿Tengo que estarlo? Contestó el otro sin mirarlo, con la voz más ronca de lo habitual, reseca por la caminata.
– No, pero como siempre me explicas cosas del bosque y hoy no has dicho palabra. ¿Has discutido con tu padre?…
– No. Hoy no hay nada que explicar tío. Además llevas los chismes esos puestos desde casi que salimos, se supone que no me ibas a escuchar.
– ¡Qué va tío! Si los llevo muy bajos, si me los pongo solo pa…
– No te preocupes. Da igual. – Le cortó Miguel- Con este calor no tengo la lengua pa muchas explicaciones, ni tengo ganas… Tengo la lengua como un alpargate.
– ¿Te has traido maría?… -Preguntó Daniel como para desviar un poco la conversación
– Sí, claro; – respondió el otro mirándolo de soslayo con media sonrisa- ya sabemos que después del bañito es lo suyo. ¿No?
– Jejejeje, claro que es lo suyo.
– Aunque hoy tal vez no la necesites.- Dijo Miguel, críptico, mientras apartaba las ramas de un pino de mitad del camino.
– Colega, no es que la necesite, ¡joder! ES QUE ME GUSTA. NO SE PORQUÉ TODO EL MUNDO PIENSA QUE SOY UN FUMETA O…
– ¡Tranquilo león! Miguel se había vuelto hacia él sujetando con un brazo las ramas del pino mientras que con el brazo libre invitaba a Daniel a pasar. Ese gesto pareció exasperarlo aún más.
– Y NO ME PERDONES LA VIDA. ¡PUEDO APARTAR LAS RAMAS YO SOLITO!
Entonces el otro soltó las ramas que sujetaba a la vez que con un rápido gesto pasaba por delante de éllas de manera que golpearon a Daniel que quedó literalmente sumergido enmedio de las ramas del pino.
– ¡¡TU PUTA MADRE!! ¿ME OYES, CABRÓN? ¡¡¡TU PUTA MADREEEEEEEE!!!
Cuando consiguió desliarse del balsámico tangai en que lo había sumergido el capullo de su amigo salió bufando y reliando los cables del mp3 se plantó delante del otro con gesto desafiante:
– ¿A tí que te pasa largo? ¿No follas? ¿No te haces bien las pajas? ¿O todo a la vez? Pues te advierto que conmigo no te pases – un pequeño dedo índice apuntaba a la cara de su interlocutor que fingía escucharlo con gesto serio y contrito continente como cuando el padre Asensio, el cura del pueblo, los reprendía por ver revisticas guarras- porque no te llegaré a la cara, pero a las pelotas te alcanzo perfectamente…
Miguel arrancó a reir. Una risa sincera. Que comenzó a resonar por medio de aquel bosque, entre aquellos árboles sanos, llenos de vida y nobleza, como él. Pronto la risa se contagió a Daniel. Al poco, sentados en un roqueo, ambos compartían un canuto de marihuana de cultivo ecológico del tamaño de un troncho de col. Y estuvieron hablando y hablando. Y Daniel le contaba a Miguel sus cosas y Miguel le contaba a Daniel las suyas. A veces Miguel callaba. Y entonces Daniel comprendía. Con dieciséis años aprendió la elocuencia del silencio de la mano de un niño de dieciocho. Porque Miguel parecía un hombre. Pero sólo era un niño.
– ¡Vamos Dani! -Dijo Miguel tras uno de sus silencios. – En realidad hoy el baño no nos lo vamos a dar en la poza del nacimiento.
– ¿Entonces? – Preguntó Daniel con un tono emocionado en la voz. Le encantaban las sorpresas de Miguel.
– Pronto lo verás.- Contestó Miguel mientras se quitaba la camiseta. Daniel lo imitó.
Avanzaron internándose más y más por una parte del bosque por donde Daniel nunca había estado. El bosque se hacía cada vez más y más espeso y los alcornoques habían dejado paso casi exclusívamente a los Pinsapos que los acojían majestuosos y misteriosos en su enormidad.
En un momento Daniel se paró y se volvió a mirar atrás: Había un solo sendero tras de ellos y estaban tan altos en la sierra que podía ver el Sol poniente al final del sendero, tras las montañas enfrente de ellos, “Dios, estamos altísimos”, pensó el muchacho y por un momento le preocupó la certeza de que no llegaría a tiempo a su casa, pero sólo fue un reflejo de un pensamiento borrado al momento por la majestuosidad de aquel disco de fuego ocultándose detrás de las montañas mientras una luz dorada, de oro viejo, se filtraba entre las copas de los pinsapos resbalando por todos lados, las piedras, las ramas, las hojas, su mismo cuerpo, que pudo ver hermoso en aquel atardecer sabiendo que sólo sería una vez, esa, y quiso cantar, reir, llorar, amar. Todo en un instante.
Cuando se volvió su amigo lo estaba esperando. Su amigo y las dos ventanas en la noche de sus ojos. ¡Qué hermoso era poder compartir el camino!
El bosque más espeso. Aunque parecía imposible sucedía. Y conforme daban unos pocos pasos, más y más.
– Miguel.
– ¿Qué?
-¿Tú estás seguro de por dónde vas?
– Sí.
– Ahm…
Antes, hacía unos instantes, se escuchaban las cigarras, los pájaros que acudían a sus nidos. Había visto hasta un águila. Pero ahora no se oía nada. Era más. No se movía una rama, una hoja, nada. Sólo oía el sonido de los pasos de su amigo y los suyos propios. Y Daniel se sorprendió a sí mismo caminado con cuidado, casi a hurtadillas, como si temiera despertar a alguien de su sueño en aquel silencio inmenso, infinito… Eterno.
Luego enmedio de aquella espesura el bosque se aclaró un poco.
– Ya estamos, Dani. ¡Lo vas a flipar!
Daniel no se creía lo que estaba viendo. ¿Cómo existía aquello allí?
Pero allí estaba. Bañada por la luz dorada del atardacer una piscina inmensa, aledaña a un caserón de esos que se veían en las pelis de susto americanas. Una casa de estilo victoriano. Allí. En la cima del mundo. Alejado de todo y de todos.
– ¡Miguel! – Se sorprendió llamando a su amigo con voz queda, de nuevo como si temiera despertar a algo o a alguien en aquel lugar.- ¡Tío, No! ¿Quién vive aquí? ¿De quién es la casa?
Pero su amigo parecía no escucharle. De echo no le escuchaba. Le vió acercarse a la piscina como en una peli ¿o como en un sueño? Daba igual. El otro se acercaba con movimientos calmados a la enorme piscina, lo vió sacarse con un pie una zapatilla, luego con el otro la otra. Tiró la camiseta que llevaba enganchada en una trabilla del vaquero allí mismo y se quitó los pantalones quedándose desnudo por completo.
Así lo vió subir la escalerilla del trampolín mientras él se acercaba sin querer hacerlo y, para cuando estuvo al borde de la piscina, vió el cuerpo de su amigo Miguel sumergirse en el agua verde esmeralda que se abría entre el manto de hojas amarillas que flotaban en la superficie. En el fondo un sol poniente construído con teselas. Toda la piscina estaba construida con teselas blancas, azules y verdes de distintos tonos; del más oscuro al esmeralda. Y en el fondo aquélla puesta de sol.
Nadaron, jugaron, rieron. Aquel sitio era sencillamente acojonante.
– ¿Y dices que la casa está deshabitada? -preguntó Daniel a su amigo mientras exhalaba una calada de porro.
– Sí. Yo no he visto a nadie aquí las veces que he venido.
– ¡Qué raro! Porque la casa parece estar cuidada tio. Un caserón de esos aquí arriba sin cuidar, imagina… Y luego… La piscina esta está limpia. Quitando las hojas secas que le caen pero no tiene verdín ni el agua está podría tío… ¿No te parece extraño?
– ¡Que sé, Dani! -Contestó Miguel recostándose en el borde de la piscina y entornando los ojos mientras daba una calada del porro que le pasó su amigo.- Yo sólo vengo, me baño, me fumo un par de canelos y como mucho me pego un siestorro y luego me piro. A la casa ni me he acercao. Fíjate lo de puta madre que se está aquí compadre, no hace calor.
Y era verdad. Daniel se puso en pié y caminó fuera de la piscina unos metros por el camino por el que habían venido. No hacía frío. Pero la temperatura no era para nada la normal para aquella época del año… Claro que también estaban a bastante altura. Pero aún así mientras en el valle se estarían cociendo a aquella hora a treintaytantos grados, allí la temperatura no pasaría de veinte.
Volvió a la piscina al lado de su amigo.
– ¡Miguel! -El chaval no respondía;- ¡¡LARGO!!-Nada. El otro estaba allí tumbado al borde de lapiscina, los cabellos aún húmedos por el baño reciente, la cabeza ladeada, los labios entreabiertos y los ojos semicerrados dejando ver una línea blanca en lugar de las pupilas. Daniel se estremeció de pánico. ¿Estaba muerto? ¿Le había dado algún ataque raro?… “JODER” ¿Y qué coño iba a hacer ahora allí arriba, solo? Ni siquiera se habían llevado los putos móviles.
Se avalanzó sobre el cuerpo de su amigo y comenzó a palpar las carótidas, le puso el oido en el pecho y escuchó su corazón sereno. En el momento en el que le puso la oreja en el pecho el otro exhaló un profundo suspiro. “¡HIJOPUTA!”, pensó, “Yo aquí pensando que le ha dao un leréle y el maricón este lo que está es ciego perdío de porro y sopa…”
No era de extrañar que se hubiera quedado dormido. Se estaba tan bien allí. Una especie de somnolencia empezó a invadir también a Daniel. Allí, sentado al borde de la piscina, mirando como los grandes árboles se mecían lentamente alrededor del viejo caserón mientras el mundo se volvía azul a la última luz del atardecer.
Y fué entonces cuando lo vió y se quedó paralizado.
– ¡¡MÍGUEL!! -susurró imperiosamente zarandeando a su amigo.- ¡TÍO! ¡HAY ALGUIEN EN LA CASA ESA!- Nada. Su amigo no despertaba. -¡Por Dios, Miguel!- Fué lo último que susurró ahogado en un sollozo mientras se escondía detrás de unos arbustos que había allí cerca.
Desde su escondite observó la luz que se había encendido en una de las habitaciones. Una luz anaranjada y dudosa, de una vela o un quinqué, lógico porque ninguna línea de electricidad pasaba en varios kilómetros a la redonda de aquél lugar… Luego vió cómo la luz atravesaba una habitación, otra… “VIENE HACIA AFUERA”
En efecto. Alguien portando una lámpara atravesaba las distintas habitaciones de la casa hacia el exterior. Daniel se sorprendió temblando por el pánico. “¡¡¡UN ASESINO!!!… Ahí se ha escondío un asesino después de cepillarse a cuarenta y ahora va a rematar la tarde con nosotros dos… y el imbécil éste dormido ahí como un ceporro.”
Sin querer dar voz alguna ni ruido, la única estrategia que su mente discurrió para intentar despertar a su amigo fué lanzarle piedras desde su escondite, pero las piedras rebotaban en el cuerpo de su amigo cayendo en la piscina sin surtir el efecto deseado ni de lejos.
Un sudor frío comenzó a brotarle por todos los poros de su cuerpo cuando, desde su escondrijo, escuchó lo que debía ser la puerta principal del caserón abrirse. “¡¡¡¡DIOSSSSSSS!!!!” “Ya ha visto a este tumbao aquí… y ahora va a venir pa cá con un cuchillo to grande… joderrrrrrrr…
En ese instinto primario que los humanos y otros seres vivos tenemos, Daniel se hizo un ovillo sobre sí mismo y, como último recurso de defensa, cerró los ojos con fuerza en esa creencia atávica de que, desapareciendo nuestra vista, desaparece el mundo que nos rodea.
Escuchó unos pasos lentos resonar sobre lo que debía ser el suelo de madera de la estancia exterior de la casa… ¡¡YAVIENEEEEEEEEEEEE!!
¡ÑIEEEEEK!; ¡¡TCLACK!!
No supo cuanto tiempo pasó hasta que su cerebro consciente y “evolucionado” acertó a procesar la información proveniente de aquellos dos sonidos: ¿ÑIEEEK?; ¿TCLACK? Entonces… Quien quiera que sea sea ha vuelto a meter pa dentro de la casa… O quiere hacernos creer que se ha metido para dentro… Y LO TENGO JUSTO ¡¡A MIS ESPALDAS!! Se volvió sobre sí mismo pero sólo vió el bosque sumiéndose en la oscuridad de la noche. Sin embargo, cuando volvió a mirar hacia el caserón pudo ver que en el porche de la casa había un farol de petróleo colgado allí y, un poco más alejado del farol, un bulto. Algo.
Y el mamón de Miguel dormido. Ya protegido por la oscuridad que lo envolvía todo se acercó hasta su amigo zarandeándolo con fuerza, pellizcándolo. NADA. Aquello era imposible. Aquello no le podía estar sucediendo a él. Aquello no podía ser real. Y, desde luego, lo que si iba a ser real, y mucho, sería la bulla que su madre le iba a meter por haberse perdido de aquellas maneras. Aún estaban en no sabía donde y sin Miguel, en aquella oscuridad, era imposible marcharse. Se podría perder en la sierra y terminar despeñado por cualquier barranco. ¿Y por qué no se despertaba? El porro era el mismo del que él había fumado. ¿Se le habría bajado la tensión? ¿QUÉ COÑO ESTABA PASANDO?
Se comenzó a desesperar de nuevo y en medio de aquella desesperanza miró a la casa de nuevo y una de las estancias iluminada y fuera el farol… Le resultaba inquietante aquella vista pero a la vista de las circunstancias era la única probabilidad que tenía de salir de allí: quizás dentro no hubiera ningún asesino en serie sino algún guiri de estos millonetis que se hace anacoreta harto de coches, dvd´s, vitrocerámicas e informáticos y seguro que se conocía la sierra mejor que Juan Perones.
Sí. Lo mejor sería irse aproximando. Reconocer el terreno.
Y dicho y hecho. Se volvió a internar en el tramo de bosque que rodeaba la casa y desde allí la observó.Sin embargo la observación era dificil. La noche era noche sin luna y nada podía ver más allá de la inquietante sombra de la casa recortada contra el cielo estrellado, una estancia iluminada en su parte baja y el farol colocado en el porche. Y algo más, colocado en el porche, un poco más allá del farol que de tarde en tarde se mecía lentamente con el viento de aquella noche de verano acompañando con un lamento entrecortado el susurro imponente de los árboles. Pero había algo más. Sí. Una voz.
Daniel miró el cielo despejado por completo y abarrotado de estrellas. Allí en el porche había alguien. Alguien que parecía recitar una salmodia, una extraña mezcla de ahogado canto y una declamación, apenas perceptible por encima del murmurar de los árboles o quizás entrelazándose con él.
Cerca.Un poco más cerca, Daniel lo vió, ¡amarrado en una mecedora! Allí, colocado bajo el porche, amarrado en una mecedora, a la penumbra oscilante e indecisa del farol de petróleo, había un hombre de mediana edad, cuya mirada se perdía por la balaustrada de madera del porche, por encima de las copas de los árboles, en un punto muerto de aquella despejada noche.
Y el hombre cantaba recitando una especie de lenta y misteriosa salmodia al compás de los árboles, fundida con el eco del viento entre los roqueos, cerca e increiblemente lejana.
Daniel sintió vértigo. Daniel se sintió asomar a un pozo sin fondo, al más negro de los abismos y remontar después al Cielo.Dió vueltas sobre sí mismo. Vió la oscuridad que lo rodeaba y vió mil amaneceres sin dejar de anochecer nunca. Y fué así que Daniel voló por encima de vidas, asomándose en un instante a cada casa de su pueblo y a millones de hogares en todo el mundo. Y todos esos hogares no eran otra cosa que almas.
Y cuando Daniel quiso darse cuenta estaba arrodillado al lado del hombre que se mecía despacio, atado en su mecedora, al ritmo eterno de los árboles inmensos. Al mismo ritmo que latía el mundo sin que nadie, excepto ellos dos, pudieran sentirlo. Fue que el hombre abrió sus puños cerrados y, al abrirlos, en las palmas de sus manos aparecieron dos piedras: En la mano derecha una piedra transparente, de color azul, pero que según soplaba el viento, viajaba desde el azul más profundo intenso y maravilloso al verde del mar en los días en que el calor del verano lo abrasa todo. En la izquierda otra piedra, ésta de color rojo oscuro, que según se mecían los árboles y se movía el mundo viajaba del rojo oscuro y frío al rojo vivo, blanco, del hierro en la fragua.
Daniel miró al hombre a los ojos, de un gris azulado, que parecían partirle en dos, que lo sabían todo. Unos ojos que no mentían y ante los cuales era imposible el intento de la mentira. Daniel miró la piedra azul. Y antes de mirar al hombre ya había preguntado y respondido. Se sorprendió a sí mísmo pronunciando:
– VENUS.
Luego quedó mirando la mano izquierda y la piedra roja. Cuando las lágrimas le inundaron los ojos y corrían hasta por su cuello Daniel volvió a hablar antes aún de pronunciar palabra alguna:
– MARTE.
Después todo quedó en silencio excepto el viento y los árboles en su eterno murmurar. No supo nunca Daniel cuánto tiempo transcurrió. En algún momento el viejo farol de petróleo gimió lastimero sobre su enganche oxidado y a la luz de la llama lejana el hombre le dijo:
– ¡MÍRAME! Una vez fuí como tú: Inocente y fiel… Inocente y fiel… Y ahora, ¡¡MÍRAME!! ¡El Amor me enloqueció!… O éso quieren creer…

DEDICADO A JOSELITO.

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20 comentarios para “¡UNA VEZ FUÍ COMO TÚ…!(II Y FIN)”

  1. Tweetytuo TWilly dice:

    joder, como escarpias cabrón
    Supongo que quien no haya vivido con nosotros esa época, puede perderse en ese final, pero tío, como escarpias
    Cuatro líneas más arriba pensaba que me dejabas la historia colgada, con lo enganchado que estaba al ritmo de narración.
    Tercera vez que se me ponen como escarpias.

    Sólo os digo una cosa. No sé qué tipo de mágia hay en esa concentración de historia, pero de ella salió una gran canción (sin duda de las cinco mejores)(no es el debate). Pero es que de eso canción también ha salido un gran relato. Creo que todos nosotros estaremos de acuerdo en eso (aunque sólo lo comprendamos nosotros)

    PD: esto me está pidiendo escucharla. A verrrr , aonde andaráaaa

  2. Tweetytuo TWilly dice:

    Mierda, no la tengo ripeada. Alguien que la tenga a mano en cualquiera de sus versiones (aunque prefiero la más oscura), para ponerla aquí. Ayudará, a lo mejor, a disfrutar en toda su plenitud la historia.

    PD: ya puestos, quién me puede pasar ripeos de canciones antiguas (cuando había masters en CD y cassetes)

  3. Dieguin Nodoyuna Dieguin Nodoyuna dice:

    El relato lo lei anoche, y me dejo sin palabras… y asi que sigo…

    Lo mas seguro, como dice nuestro queridisssssimo administrador, es que solo algunos comprendamos el relato en todo su esplendor…

    Mis felicitaciones a Slowburn

    Por otra parte:

    ya puestos, quién me puede pasar ripeos de canciones antiguas (cuando había masters en CD y cassetes)

    Weno, aqui el archivo con patas que soy yo, atesora la maqueta de Rover Di Lei en la que aparecia la copla en cuestion… Lo malo es que esta en cinta y no se como pasarla al ordenador con calidad aceptable…

    Por aqui rondan tambien un par de maquetas en CD y algunas canciones sueltas que tengo, pero que no se exactamente de donde salieron (estas las tengo en WAV) Un par de cintas con demos del multipistas y algunas otras con conciertos…

    …Y, la maqueta de Penny Rose asoma por la estanteria (la antigua)

    Ea! A pedir

  4. Dieguin Nodoyuna Dieguin Nodoyuna dice:

    Por cierto, reconfortante la nueva cabecera… Me siento como mas protegido ahora (en serio) en unos dias/semanas/meses en los que la morriña de la madre Malaga me puede…

  5. ozymandias ozymandias dice:

    Ya veo. A veces uno escribe cosas que le vienen a la mente, sin darse cuenta de que el subsconciente está dictando mensajes en clave. Más de una vez me he puesto a releer alguna canción que otra y me he encontrado cosas….

    En este caso, Mr. Slowburn ha ahondado cual antropólogo en las cavernas de la canción y ha sacado detalles que hasta a mí se me escapaban…. Venus, Marte… Igual que en el disco de Antony and the Johnsons, que escapa de su mensaje frontal (chico que quiere ser chica) para convertirse en una hermosa y compleja metáfora sobre la necesidad de cambio… La historia que nos ocupa nos cuenta que, tal vez, para seguir adelante, hay que tomar decisiones, por muy dolorosas que sean.

    ” Yo quería un final perfecto. Pero he aprendido, por las malas, que algunos poemas no riman, y que algunas historias no tienen su planteamiento, nudo y desenlace definidos. La vida es un no saber, es tener que cambiar, hay que aprovechar el momento y extraerle todo su jugo, y eso sin saber qué nos va a suceder después… Qué deliciosa ambiguedad”.

    Gilda Radner.

    “Te dejo estar en mis sueños si me dejas estar en los tuyos”

    Bob Dylan

  6. ozymandias ozymandias dice:

    Ea! A pedir

    Abogadooooor

  7. Tweetytuo TWilly dice:

    Pues después de hablar con ela utor del relato, resulta que es una remodelación de la idea originaria. Se trataba del guión de un videoclip.
    Se abre el debate. Yo ya lo he tenido interno con Mr. SlowBurn

    PD: tu veras que al final la casamos con ‘Mama Luna’ (que por cierto, Incubus ha bebido de sus fuentes: ‘Talk shows on mute’),( le falta el pipipiiiiii pi pi pipiiiiiii x2)

    PD2: Yo ya te he pedido: ripeo de donde sea de ‘La histérica’. Es necesario ponerla aquí para cerra el circulo

  8. Dieguin Nodoyuna Dieguin Nodoyuna dice:

    Yo ya te he pedido: ripeo de donde sea de ‘La histérica’. Es necesario ponerla aquí para cerra el circulo

    Lo malo es que esta copla solo la tengo en cinta y no se como pasarla al ordenador en condiciones…

    Dieguin Dixit

  9. SlowBurn SlowBurn dice:

    ¡VAMO A VER!
    LA HISTORIA ES UN RELATO TAL CUAL. LA IMÁGEN DEL VIDEO CLIP, QUE QUEDE CLARITO, SOLO ERA LA DEL CHAVAL SUBIENDO AL TRAMPOLÍN Y TIRÁNDOSE A LA PISCINA. En la Versión que yo tengo (de las 230 mezclas que cada quisque se quiso hacer de esas canciones,) el principio tiene un ambiente acuático con un “splash” bastante notorio que asemeja totalmente un cuerpo zambulléndose en el agua. De ahí me vino la idea. El resto me vino oyendo esa maqueta este verano. Se quedó pivotando por ahí en algún lugar de mi cabeza y ahora ha salido como irán saliendo más cosas.

  10. SlowBurn SlowBurn dice:

    Yo quería un final perfecto. Pero he aprendido, por las malas, que algunos poemas no riman, y que algunas historias no tienen su planteamiento, nudo y desenlace definidos. La vida es un no saber, es tener que cambiar, hay que aprovechar el momento y extraerle todo su jugo, y eso sin saber qué nos va a suceder después… Qué deliciosa ambiguedad”.

    “Ante un conjunto de símbolos como lo era aquella pintura, ¿correspondía al espectador atribuirle significados, o esos significados ya estaban allí dentro, desde su creación?”
    (A. Pérez-Reverte)

  11. Tweetytuo TWilly dice:

    En la Versión que yo tengo

    Me vale. La que sea. La primera que llegue.
    Como sé que hay variaciones, estilos y ambientaciones variadas, el que tenga más interés porque su versión quede para la posteridad que se dé prisita.

    Lo malo es que esta copla solo la tengo en cinta y no se como pasarla al ordenador en condiciones…

    A ver, espíritu de funcionario, ¡sal de mi amigo!. Ah no que es huevón como yo.
    ¿cómo lo harías?¿a que lo sabes pero no te atreves a decirlo? Si, coges una pletina (para los muy jovencitos, igual ni llegaron a ver estos antiguallas, pero se trata de un dispositivo para grabar y reproducir cintas magnetofónicas en casete), le metes el cable de minijack en el agujerito de los cascos y lo terminas introduciendo en el otro minijack del micro del ordenador. Y después con cualquier programa freeware e incluso me parece que el windows tiene esa función, grabas despues de darle al play claro.
    Una vez pasado a wav, hay miles de programitas free que pasan de wav a mp3 (o me lo pasas asi zipeado)
    Y finalmente yo le meto un ritmo reageeton… Ah no, eso no, perdón. Era por actualizar el firmware de esa canción, jejjeje

  12. Tweetytuo TWilly dice:

    Pero vamos, ya que te pones con una, hazlo con todas, plis.
    Es por echar alguna que otra lagrimita y por qué no reconocerlo, aguantar estoicamente (de Hristo) las vergüenzas del tiempo (incluidas las risitas irremediablemente en el paquete)

  13. Dieguin Nodoyuna Dieguin Nodoyuna dice:

    ¿cómo lo harías?¿a que lo sabes pero no te atreves a decirlo?

    Pues no lo sabia exactamente… De todas formas, lo que quiero es que salga bien (estoy MUUUUY tiquismiquis o tocahuevos ultimamente) Me refiero a volumenes y a que luego no distorsione y tal…

    Pero vamos, ya que te pones con una, hazlo con todas, plis

    …Es que quiero pasar todas esas cintas al ordenador y eso… Con los CD es facil, los ripeas y ya se quedan bien, pero con las cintas, no se si atreverme…

    De toas fommas, hare manquesea un ripeo rapidico de la copla y te la mando en MP3

  14. SlowBurn SlowBurn dice:

    PO SI ALGUNO LO CONSIGUE QUE ME LO DIGA. YO ME PUSE AYER A LAS 8 DE LA MAÑANA A INTENTARLO SEGÚN LA FÓRMULA DESCRITA POR LA INSÍGNE LUZ QUE NOS GUÍA Y AQUÍ NO SE HA GRABAO NÁ.
    Yo no es por la repostería esa. Es que esa cinta aún después de pasado el tiempo me sigue gustando y ya saben usías la perennidad que tienen estos soportes magnéticos y, que sepa mi menda, eso tenía un máster en multipistas que no sé si estará en posesión del autor de las canciones o se disolvió en la vorágine de Cronos, pero de digital que sepa moi, ná de ná.

  15. SlowBurn SlowBurn dice:

    Pol Cielto: Si a algun@ le sirve de consuelo en el interín que llega ese tan ansiado ripeo-dvd-screener-mp3-wau. La canción que me enloquecía mientras escribía ese relato no era “La Histérica” sino “Bigger, Stronger” de Cold Play. Por favor: Absténganse de comparaciones que SIEMPRE son odiosas. Simplemente estaba en mi lista cuando escribía el relato y en un momento dado el corazón me dió un vuelco oyendola…Será que nos interconectamos de improviso…

  16. Tweetytuo TWilly dice:

    Ya que estamos, y el hilo va por donde le da la gana, al que le guste Coldplay y/o/u David Gray hay un payo por ahí llamado Ben Lee que además de dar patadas (supongo) también toca ese estilo de interpretación.

  17. ozymandias ozymandias dice:

    Ben Lee es un tipo interesante. Más que Coldplay para mi gusto. No sé, a mí Coldplay, una canción suelta (Speed of light) me flipa. Los ví en concierto y me gustaron. Pero no aguanto un disco entero. Para mí que estiran mucho el concepto.

    En cuanto a David Gray, es la niña de mis ojos, ya lo sabéis. Y Montsita opina igual.

  18. ozymandias ozymandias dice:

    Lo malo es que esta copla solo la tengo en cinta y no se como pasarla al ordenador en condiciones…

    Te digo como hago yo, siguiendo instrucciones de laBetty:

    Cable rca/jack, rca (rojo y blanco) salida de la pletina, jack pequeño a la conexión de entrada de tu PC. Te vas a nero, que debe tener una ventanita para Wav. Entras ahí, y te saldrá una pantalla con un botón rojo para grabar. Y un regulador de volumen. Le das a grabar y palante. Luego guardas la grabación, y listo. Eso sí, procura que el volumen de audio de micrófono y otras cosas esté deshabilitado, o se te colarán ruidos y tal…

  19. ozymandias ozymandias dice:

    Pues después de hablar con el autor del relato, resulta que es una remodelación de la idea originaria.

    Yo siempre he pensado que, una vez que alguien suelta un trabajo artístico por ahí (una canción, un cuadro, un poema, un videoclip) es para que cada oyente/espectador/lector lo interprete según le de su metabolismo… El subconsciente es un arma poderosa, por eso no me gusta reescribir demasiado, prefiero escribir por impulsos, poner en la canción lo primero que se me pasa por la cabeza… Sentarme con un folio y un lápiz a escribir una canción…. nah, no es lo mío. Una noche, hace unos cinco años, Penny y yo nos pusimos a “deconstruir” Electricidad y casi nos amanece.

    “Y si nosotros las sombras os hemos ofendido, pensad que todo cuanto acaeció está ya enmendado, pues en realidad dormitabais mientras estas sombras aparecían, Y, así, esta endeble y ociosa trama no ha producido más que un amable sueño. No nos reprendais, nos enmendaremos. Y, puesto que soy un duende honesto, si no hemos hecho méritos para escapar de la lengua de la serpiente, esperaremos cuanto haga falta vuestro perdón. En caso contrario, podréis llamar a vuestro aquí servidor el buen Puck mentiroso. Así que buenas noches a todos, dadme vuestra mano. Seamos amigos, y Puck reparará las ofensas”.

    William Shakespeare, monólogo final de El sueño de una noche de verano.

  20. Tweetytuo TWilly dice:

    … coldplay….Para mí que estiran mucho el concepto.

    JOer, pues entonces el Sr. Gray que lleva ya de discos……

    Te digo como hago yo, siguiendo instrucciones de laBetty

    Estooo, aunque sea por coherencia, si ya lo haces tú…. ¿que tal si lo haces y dejamos de marear la perdiz ?

    una canción, un cuadro, un poema, un videoclip) es para que cada oyente/espectador/lector lo interprete según le de su metabolismo…

    No hablaba de eso, hablaba del concepto originario del relato, simplemente, y de si el relato como tal estaba en sintonía con el espíritu y sonido de la canción, pero se ve que no me supe explicar o la gente no estaba por la labor. Es igual, si total, ya lo había hablado con SlowBurn en privado.

    …“deconstruir”…

    ¿hay testimonios gráficos de eso, o la sangre no os dejaba ver nada? Debe ser divertido ‘Deshacer analíticamente los elementos que constituyen una estructura conceptual’ (definición de la DRAE, jejje que me gusta cuando fuman estos chicarrones).

    PD: se ve que mi compadre Willy también fumaba bastante

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