Parece que sí que hubo alguien dispuesto a hacer una crónica del concierto de ayer Jueves en Trifásico, y es un viejo amigo
Se trata de Ramírez el otrora entusiástico editor del fanzine “Bomba”. Le cedo la palabra:
No era el frío lo que se metía hasta los huesos ayer noche en Málaga. Era la humedad. Podías no sentir la temperatura reinante hasta que al fin te sentabas en algún sitio a comer algo al aire libre, y entonces un pequeño escalofrío comenzaba a recorrer tu espalda. Era hora de resguardarse.
Un cartel luminoso a la puerta del Trifásico, muy al estilo Miami Vice, anunciaba la actuación de Jose, sin sus Messinas esta vez. Allí estaba mi amiga Elo, admirando la inusual belleza del cartel, tan diferente a la típica fotocopia cutre con la que se anuncian esta clase de eventos. “Qué chulo” decía, entusiamada, “¿No te halaga?”, reguntaba a Jose, que se encogía de hombros. Sólo sé de una vez que Jose se haya sentido halagado en lo que a cuestiones artísticas se refiere. Y han pasado ya unos años de eso. Está curado de espanto, y los carteles no financian Grabaciones…
Una cosa que hay que reconocer a la gente de Trifásico es su cuidado por la puesta en escena. Iluminación envolvente, un pequeño escenario muy acogedor, decoración cuidada, buen servicio, Música Soul… Una pena que los clientes no estén a la altura.
Comenzó el concierto a eso de las doce, con un tema especial para mí. La primera vez que ví a Jose en concierto estaba al frente de una banda llamada Rover Dilei, y uno de los temas que captaron mi atención entonces se llamaba “la Histérika”, justo el tema con el que, para mi sorpresa, abrió el concierto de anoche. Dista mucho esta versión acústica, interpretada sólo con la guitarra y la voz de aquella que recordaba. La confusa ansiedad postadolescente que desprendía entonces ha evolucionado hacia una interpretación contenida y reposada, como si el personaje de la canción hubiera aprendido una lección y hubiera sobrevivido para contarlo. La rabia se ha convertido en conocimiento, tal vez. Y el personaje cuenta la historia con la distancia que permiten los años, ha seguido adelante, encontró el significado de la vida en los ojos de aquella anciana, y obró en consecuencia. Es extraño y divertido comprobar cómo los pèrsonajes de las canciones han evolucionado con el tiempo. Se puede observar que el personaje de la Histérika ha seguido adelante con su vida, y ha hecho de ella algo positivo. ¿Tal vez volvió a observar a alguien desde otro bosque, como el protagosista de otra canción de Jose “De espaldas al viento”, y esta vez sí encontró algo más hermoso, como, no sé, el amor?
Continuó el concierto con uno de los temas menos utilizados del hasta ahora último trabajo de Messina Park, “Fe, esperanza y caridad”, tema que quizás hubiera brillado más de haber sido grabado con un tratamiento más acústico y cercano a la interpretación que Jose hizo anoche. A veces el autor baja a la tierra y se encuentra la realidad del paso del tiempo, de lo que significa envejecer, y lo hace con una lucidez escalofriante: “Ten cuidado con la compasión que es una arma letal/Cuando menos te lo esperas se te vuelve agresión y crueldad”. Y es que no es fácil poner a prueba el amor.
Acto seguido, Jose cogió la guitarra eléctrica y, acompañado por una secuencia de bombo, atacó con el trémolo una versión de su tema “Las hijas del Rey”, más cercana a la estética Blues con la que se concibió originalmente, cuando se incluyó en aquella extraña demo titulada “Medianoche en Messina Park” allá por 1.996, ya que el grupo había estado interpretándola hará un par de años en clave de Rock, más intensa, pero menos fantasmagórica. El amor imposible de tres hermanas condicionadas por su estatus social sonó brutal y desgarrador.
Que la administración Bush admitiera la muerte de treinta mil civiles en Irak y que sonara “Mosqueteros” era algo que se veía venir. Tras un pequeño comentario sobre las cifras de la guerra, y una curiosa referencia a canciones sobre tríos de personas, sonó la canción, el horror de la guerra a través de tres ancianos, uno de ellos abuelo del autor, lo que otorga cercanía al relato. Me cuesta comprender que este tema no obtuviera el premio del Festival de la Canción a la mejor letra….
Se aligeró la carga emocional del concierto con uno de los temas recientes que va a formar parte del nuevo trabajo de Messina Park: “El hombre que mató a jose Gallardo”, una mirada cínica e irrespetuosa a la experiencia de la paternidad, como si el autor tratara de verse desde fuera. En clave de Rock, parece que jose va perfeccionando el ritmo que la guitarra debe llevar en la canción, lo que la convierte en una interesante apuesta para el nuevo CD.
Y Si ya fué una agradable sorpresa escuchar “las hijas del Rey”, no lo fué menos escuchar el tema estrella de aquella demo: “Medianoche en Messina park”. Las referencias que hizo Jose al “Heartbreak Hotel”de Elvis en la presentación del tema no eran caprichosas, desde luego, y me aterró descubrir que el personaje de la canción, a diferencia del de “La Histérika”, por ejemplo, sigue siendo una especie de espectro que vaga aún por la neblina del Parque Messina. La voz de la canción es la de alguien que aún sigue allí donde lo dejamos hace diez años, en aquella galería de amores imposibles y esperanzas frustradas que era la demo “Medianoche…”, sólo que este personaje luchó cuanto pudo por mantener sus esperanzas con vida, a diferencia de aquél de “La madrugada” (“Tras el adiós no quedó nada importante”, decía) que se rendía casi sin haber luchado, o el de “Harold Lloyd Blues” que perdía antes de empezar por haberse entregado a unas expectativas demasiado, digamos, altas.
Adolfo Freefallin subió al escenario a interpretar junto a Jose otro tema reciente, interpretado en directo por primera vez: “No cumpleaños”, una canción que celebra el amor, la paternidad, la familia. ¿El personaje de la Histérika, quizás, a día de hoy?. Jose se sentó al órgano y aportó una dimensión gospel al tema. Es más difícil encontrar las cosas por las que merece la pena vivir que aquellas por las que no. Y esa es la trampa en la que el personaje no cae. Tal vez esa es la lección que aprendió en aquél bosque: “Pido un deseo, y soplo fuerte. Lo tengo todo. No quiero nada más”. Prometen que la interpretación que hace la banda del tema es más potente. veremos.
Recuperó Jose la Guitarra eléctrica para interpretar “las cosas que nunca te dije”, uno de los temas recientes más usados en los últimos conciertos acústicos (Según parece es el tema favorita de Penny Rose), y del que hay incuso una versión demo circulando por ahí. sólo que ésta vez sonó de manera diferente, con la guitarra eléctrica y acompañado de una secuencia cercana a la Bossanova. Un planteamiento interesante que puede dar mucho de sí..
Luego, Jose repitió “Todos los días del año” por segunda vez en el trifásico. Se hizo un hermoso silencio mientras arpegiaba la guitarra eléctrico y el trémolo flotaba entre los versos “Por qué me habrás olvidado..”
“Josefina” volvió a hablar del amor auténtico, del que se profesan dos personas reales, de carne y hueso, con sus virtudes y sus miserias. Del amor que sobrevive, más que se cultiva. Al igual que “Fe, esperanza…”, tal vez el enfoque acústico hubiera funcionado mejor en “A este lado de la Metáfora”, visto lo de anoche.
Alguien dijo, “Por favor, sigue tocando”, y Jose se sentó al piano a interpretar “Tibidabo emocional”, otra de las canciones más recientes. Tiene una hermosa estrofa escrita en catalán. Tal vez no sea un tema de primera, pero es una pequeña joya. Promete.
Y ahí quedó la cosa. Pensábamos escuchar de nuevo “Amarillos” y “Un verano feliz”, pero no pudo ser. Otra vez será.
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Ainxs, que tiempos (me aguantaban y todo, jejej). La histérica, se interprete como se interprete es maravillosa. Particularmente me gusta mucho cuando se vuelve muy intensa y grandilocuente. Cuanto más, mejor. Pero ya digo, de caulquier forma es bonita. (es la primera vez que veo grandilocuente como un adjetvo calificativo positivo, jejej)
y sin el como. Y que ha sobrevivido para contarlo, doy fé.
a veces, a veces. Pero sobre eso hay un estudio realizado en un Diegobeo en el que se cataloga su nivel de divismo. Tuvo muchas controversias ese número, aunque curiosamente no por su parte. (hay personas que ya no me hablan, lástima) ejejjeje todavia me rio cuando lo leo.
Juro que suena mejor la rima cantándola
Si señor, que cuesta, pero hijo que quieres, es como poner un Monet en medio de la exposicion malagueña de Picasso (si, esa de bocetos mal garabateados que todos los que hacemos pinitos con el lápiz los hubieramos tirado a la basura, porque eso es lo que es, y los familiares lo han rescatado como la decimoquinta maravilla del mundo)
Y antes de despedirme, Sr. Ramirez, chapó. Ha estado usted de diez.
Ha conseguido en mí la necesidad de tirar de maquetas de nuevo. Enhorabuena.
Ramírez es un buen amigo